Rezagos acumulados

Tubo de Ensayo, por René Delios ·

Escribiendo claro: no solo es que el gobierno federal le suelte el varo a Chiapas, sino que éste se aplique con transparencia, sin burocracia, y de manera directa: eso se observa en todos los programas sociales, pero hay uno de doble impacto, pues da chamba y mejora el medio ambiente, y es “Sembrando vida”.
A ese programa por ser directo al campo le ha llovido, como a otros más del sector, sobre semilla mejorada, fertilizantes, seguros, en fin de los tantos que inciden en el campo mexicano, me llama la atención sembrando vida, por el anexo de que se trata de sembrar árboles frutales, cuya producción a futuro seguirá dando ocupación.
Decía que le han dado duro a ese programa que es integral, como señaló recién Rutilio Escandón; los opositores sindican que inflan datos, y más que la verdad es la fecha que no he leído o escuchado que alguna organización se queje de algún programa en específico.
Obvio: no se van a superar los rezagos en el sexenio, de la misma manera en que si se sigue aplicando eso de los derechos humanos hasta con los maleantes, no se van a resolver los “conflictos” sociales que laceran “otros” derechos humanos, pues los más derivan de intereses económicos cuando no políticos, del caciquismo indígena -por hablar de Chiapas- que aprendió a ser corrupto y a chantajear -¿tienen otro término?- a las autoridades desde tiempo ha.
Los rezagos sociales del estado se acumularon tanto por ausencia institucional como por la falta de aplicación del estado de derecho; de haberse resuelto lo primero antes de éste siglo, no fuera necesario reclamar la aplicación rígida de lo segundo: fuera otro Chiapas, rico, antiguo, bello.
Pero la entidad vivió una serie de gobiernos institucionales a ultranza, que nada dijeron cuando los programas de desarrollado llegaban mochados, y pues esos funcionarios locales -que aman su tierra- también se sirvieran de ellos.
En vez de clamar justicia fueron parte de la impunidad ¡Todos!
La corrupción y el saqueo fue despiadado, pero a la vez, se aplicaron criterios políticos fronterizos que incluyó una verdadera miopía política, que apenas hará unos sexenios años valora la posición de Chiapas en el continente, si es que alguna vez se trabaja con el cono sur o Asía, la económicamente desarrollada –con la que México debería hacer tratos- y con la que compartimos la llamada Sonda del Pacífico, en tanto desde allá ya empiezan a voltear hacia occidente, en concreto México, y sería excelente que ese turismo que se espera en masa, se pasara más días en la entidad, que vengan más a la entidad.
Muchos saben de Chiapas por su pasado maya o por el surgimiento del EZLN, y ahora por el fenómeno migratorio que se volvió masivo, y que hizo nuevamente que México ocupe espacios en los noticieros del mundo, en temas que hay que revertir, incluyendo eso de bloqueadores de carreteras, que genera pésima referencia en un país con un serio problema de violencia, pero con buenas políticas económicas -dicen en la 4T-, y eso se ve en que el peso, nada más no se ha devaluado en lo que va del sexenio.
La oposición como sabemos manipula contenidos, las más mentiras; lo concreto es que los que saben de los comportamientos de la moneda, sí valoran el crecimiento de 2.9 por ciento del PIB en 2022,–lo que se observa como estabilidad financiera, de interés para los inversionistas-, y aparte el que hay un serio combate a la corrupción -aun la lentitud del poder judicial- pues se impidió también que no pocas empresas acostumbradas a recibir todo tipo de privilegios por parte de malos funcionarios, lograran contratos y concesiones leoninas.
Esas empresas trasnacionales, la verdad se pueden ir para otro lado, como pasó con la que sacaba piedra en la rivera caribe de Tulum, o la que no entiende que el litio es del país, y su concesión en Sonora por ley, quedó cancelada.
Para muchos la fanfarronería y la megalomanía van de la mano en éste sexenio, y la suficiencia institucional en consecuencia se hace presente, y más cuando los gobiernos de Morena se sienten impolutos y molestos con la crítica, aunque no tienen con qué, pues en tiempo y forma se les indicó que los seis años no le iban a alcanzar para solucionar los grandes problemas y demandas de México y los mexicanos, empezando por la inseguridad, mala calidad de la vida, la corrupción –que aquí está ahora- y desde luego la pobreza extrema en millones de connacionales, lo que ha sido y es injusto.
Esa pobreza humilla a la constitución, desmiente a nuestra democracia, es insultante, su existencia es la muestra de nuestro pobre nacionalismo, que surge estúpidamente en cada partido de una selección de futbol mala, bodrio de intereses televisivos con lo publicitario, que la gente indistinta ideología y sector siguen al unísono.
“El futbol nos une”, leí incrédulo en la pantalla, durante un partido en el pasado mundial de Qatar.
Lo que sí pasa es que se aplican a lo derecho los programas sociales y productivos -repito-, que como los sociales ahí van, llegando directo.
Debe haber sus irregularidades, pues la corrupción no se elimina por decreto, pero nada que ver con otrora, en que paquetes completos se iban a bolsas de funcionarios, gobernantes y líderes.
Programas que no dieron mejoría en sexenios, y que ahora tienen necesariamente que reorientarse, para que también, se les quite toda sospecha de “electoreros”, lo que es políticamente sano

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