PROMETEN justicia a indígenas de Chenalhó, Chiapas

Mariana Morales

San Cristóbal de las Casas, México(27 octubre 2022).- Indígenas desplazados de Chenalhó, regresaron a los Altos de Chiapas con la promesa del Estado de que habrá justicia por las personas asesinadas y se buscarán a los desaparecidos tras enfrentamientos entre grupos armados.

Fue ayer cuando una caravana de personas salieron desde Majomut, lugar en el que se resguardan, rumbo a San Cristóbal de las Casas, ubicado a 27 kilómetros de distancia.

Ha pasado casi un mes desde que un grupo armado atacó a estos habitantes de Manuel Utrilla Santa Martha, y ninguna autoridad ha ingresado a esta comunidad, ni los 240 indígenas desplazados han retornado a casa.

Quienes se quedaron, viven bajo el fuego, como parte de un conflicto territorial.

«Está muy triste, casi no habla porque cuando huimos vio cuando mataron a balazos a su familia», dice uno de los manifestantes para referirse a Lissandro, un adolescente tsotsil de 14 años.

«Lo que se escucha, los rumores, es que el cuerpo (madre, padre y tres hermanos de Lisandro), lo llevaron ahí mismo donde lo encerraron, ahí lo fueron a tirar otra vez», dice Vicente Gómez Velasco, uno de los pocos adultos que habla castellano.

El 4 de octubre la familia huyó a Majunchón, a casi una hora de Manuel Utrilla, luego de qué hombres armados balacearon e incendiaron la vivienda de cemento de esta familia y de otras más.

Al huir, asesinaron a todos, y según estos indígenas, los cadáveres fueron quemados y regresados a la comunidad, pero no saben más por qué no han podido regresar para averiguar.

La mamá del adolescente, Magdalena Velasco Pérez, tenía 37 años; Juan Ruiz Ruiz, padre, tenía 40 años y sus hermanos José, David y Amalia, de 18, 16 y 12 años de edad, respectivamente.

«Él, (Lissandro) se salvó porque se huyó en el monte», agrega Vicente.

Él no es el único que sufre.

Margarita Velasco, una indígena que habla poco castellano, dice que de los 35 menores de edad que hoy encabezaron la caravana, varios tienen dolores de estómago y fiebre, y que se curan con hierbas que cortan en las montañas.

«Ya no tiene padre, ni madre, solito (Lisandro) estamos dándole su comida, su pozol (agua con maíz blanco), preguntando si tiene hambre, nada más», agrega mientras sus ojos se llenan de lágrimas.

La caravana de desplazados se movió en carros prestados y al llegar a esta ciudad, con la petición al Gobierno de Chiapas que desarme al grupo que realiza los ataques para poder regresar a casa.

Aseguran que ellos no están armados y que viven en una casa prestada en Majomut, en Chenhaló, mientras esperan regresar a casa.

Las despensas que les ha llegado, aseguran, no les alcanza porque así como Lisandro, varios niños y niñas están acostumbrados a comer maíz y no tortillas de Maseca.

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