EL NOBEL a Annie Ernaux reivindica la autoficción

Francisco Morales V.Cd. de México (06 octubre 2022).- La escritora francesa Annie ErnauxPremio Nobel de Literatura 2022, descubrió desde muy temprano en su carrera que es posible retratar al mundo entero, con todas sus complejidades, injusticias y dolencias, desde la reflexión más intimista: desde el personalísimo «yo».

Llámese «autoficción», o sencillamente autobiografía, esta forma de literatura esperaba un reconocimiento largamente postergado por la Academia Sueca, como un género hoy reivindicado por una de sus más potentes cultoras.

«Es una escritora que ha trabajado un género que creo que actualmente está muy subvalorado, que es el de la autoficción, la escritura del yo, y que lo ha hecho desde el punto de vista radical de una mujer», dijo la escritora Isabel Zapata.

«Es un premio extraordinario, es una gran escritora. Una escritora que se ha preocupado y que ha trabajado mucho su autobiografía, porque sus libros siempre son autorreferenciales, pero al mismo tiempo trabaja en todos un concepto de sociedad, de política«, celebra la escritora Margo Glantzlectora de Ernaux, en entrevista.

«A través de la autobiografía hace política, pero una política muy sutil, muy inteligente», abunda.

Anunciado ayer, el galardón para Ernaux le fue otorgado, de acuerdo con el jurado, «por el valor y la agudeza clínica con la que descubre las raíces, los extrañamientos y las restricciones colectivas de la memoria personal«.

Se trata de un reconocimiento, también, para las luchas que la escritora ha enarbolado desde un feminismo frontal con el que ha tratado temas como el aborto, el cuerpo, la sexualidad de las mujeres, y los roles y expectativas que les han sido impuestos.

«Es una escritora que ha trabajado un género que creo que actualmente está muy subvalorado, que es el de la autoficción, la escritura del yo, y que lo ha hecho desde el punto de vista radical de una mujer«, apunta la autora Isabel Zapata, también entusiasta de la obra de la Premio Nobel.

«Me alegró porque creo que están premiando una literatura que generalmente no es reconocida como es debido, que es de lo pequeño, del cuerpo femenino, de la experiencia radicalmente femenina, que muchas veces es relegada a las repisas de ‘literatura de mujeres’, como si lo que escribimos las mujeres no formara parte de la literatura universal«, declara.

Tanto Glantz como Zapata mencionan, por ejemplo, el libro El acontecimiento (2000), en el que Ernauxnarra la experiencia de realizarse un aborto clandestino en la Francia de los años 60, cuando la interrupción del embarazo era penado con la cárcel.

«Uno de los libros más extraordinarios que se han escrito sobre el aborto«, aquilata Glantz.

«Un tema cada vez más candente en un mundo en que cada vez se prohíbe más el cuerpo propio de las mujeres; lo estamos viviendo con Irán y con Afganistán, y en varias partes de México, también en muchas partes de África», contextualiza.

Apenas recibió el galardón, Ernaux refrendó en su primera declaración pública la convicción que planteó desde el libro con el que inició su carrera, Los armarios vacíos (1974).

«Lucharé hasta mi último aliento para que las mujeres puedan elegir ser madres, o no serlo. Es un derecho fundamental», dijo en conferencia de prensa desde París.

Desde su experiencia personal, la autora también ha explorado temas sobre la vida de las mujeres contemporáneas que no suelen abordarse, como en la novela Pura pasión.

«Es un libro sobre una relación amorosa con un hombre 30 años menor, lo cual también es un tema tabú, y también es un tema del que no se habla mucho: la sexualidad y las relaciones de mujeres con hombres mucho menores que ellos», detalla Zapata al respecto.

También destaca los libros Una mujer (1987) y No he salido de mi noche (1997), en los que retrata a su madre, una mujer campesina que logró cambiar de clase social como dueña de un café, y que padeció alzheimer al final de su vida.

Annie Ernaux: la autora de los sin voz

Los orígenes proletarios de su familia son también uno de los temas recurrentes de su literatura.

«Es alguien, y no son muchos (ganadores del Nobel), que viene de una familia muy humilde, una familia pobre; creo que sólo Albert Camus, que también recibió el Nobel, venía de una familia de una clase social que está muy lejos de la burguesía», valora Phillippe Ollé-Laprune, escritor francés afincado en México.

«Ella lo ha hecho un tema central en su obra, el mostrar las diferencias sociales. Ella ha tomado en cuenta muchísimo obras de sociólogos, como Pierre Bordieu, y ha utilizado eso; es un poquito la voz de los que no tienen voz«, abunda.

Ollé-Laprune destaca obras como El lugar (1983), sobre la relación con su padre, y Los años (2008), que ha sido descrita como una «autobiografía colectiva».

Retratos de la sociedad desde la ‘sociología literaria’

«Ella nace a principios de los 40, entonces es alguien que vive los años 60 y 70 de manera muy intensa. Es el momento tanto de la liberación sexual como de una participación en la lucha política«, explica Ollé-Laprune sobre esta dimensión de su obra.

«Representa un poco la generación del 68 también. Una juventud que no aceptaba una Francia muy conservadora, muy ensimismada y es eso lo que cuenta, ese recorrido de su generación que ha conocido el despertar y una participación social que antes pasaba nada más por el voto político y poco a poco hubo maneras de intervenir en la esfera social de forma distinta», ahonda.

Se trata de una práctica que la propia Ernaux ha llegado a describir con el término «sociología literaria».

«Al final, la literatura del yo, la escritura del yo, o esta llamada ‘autoficción’, con tanto desdén de pronto, es una práctica política y una práctica sociológica, en el sentido en el que ella está retratando a una sociedad«, explica Zapata.

«Al hablar de su propio aborto, por ejemplo, no importa realmente si ella sintió o pensó, está al centro su experiencia, pero realmente está retratando a la sociedad que está a su alrededor en esa experiencia», concluye.

Es, además, una prosista incisiva, sin cortapisas al momento de narrar incluso los temas más difíciles.

«Una prosa muy transparente, muy directa, aparentemente muy sencilla, pero completamente adecuada. Muestra las cosas a la perfección y con una gran sencillez aparente, porque para lograr esa perfección necesita tener un gran trabajo de escritura», elogia Glantz.

«Me interesa mucho pensar que ella ha tomado en cuenta las lecciones de la Nouveau roman (Nueva novela), de esa escritura un poco distante con el texto, que algunos dicen que es frialdad, pero que yo creo que es una distancia, una manera de observar el textodesde más lejos, sin romanticismo, sin utilizar los hilos de los sentimientos», opina también Ollé-Laprune, quien enmarca a la autora en la gran tradición de la autobiografía de su país.

Primera escritora francesa en ganar el Nobel de Literatura, y apenas la decimoséptima mujer entre 119 galardonados, Annie Ernaux espera todavía ser descubierta por más lectores mexicanos.

«A mí lo que me da gusto de que lo gane, más que el hecho de que sea reconocida o no, porque creo que ya tiene sus lectores y es una escritora súper respetada, es que sus libros van a imprimirse más y van a bajar los precios, porque aquí llegan muy pocos libros de ella en una editorial que se llama Cabaret Voltaire, que es una editorial española preciosa, pero que creo que el más barato debe costar 600 pesos», espera Zapata.

Prolífica y en plena forma literaria, como lo muestra su más reciente novela, Le jeune homme (2022, pero todavía sin traducirse al español), Annie Ernaux continúa narrando el mundo desde su propia vida.

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