El negocio de la muerte

Realidad Novelada, por J.S. Zolliker ·

No se pongan fresas. No los veo escandalizados porque el carnicero manipula cabezas y cadáveres de reses. Tampoco si en la recaudería maniobran pollos y hasta sus vísceras como el corazón y los higaditos. Entonces, ¿por qué tanto pedo si mi negocio es igual?

De acuerdo, yo no trabajo con animales, sino con personas muertas, pero viene siendo exactamente lo mismo. Me dedico al negocio funerario, pues.

Por favor, no vayan a creer que es un negocio fácil, ¿eh? O sea, todos nos vamos a morir y todos van a necesitar de mis servicios, pero es algo más complicado que sólo eso. Para comenzar, es un negocio muy competido y si no te apuras y te mueves, te comen los gusanos.

Para decirlo claro: hay que repartir bien a todos los implicados, siempre. Nosotros, por ejemplo, nos amarramos con el personal del hospital público, de la clínica, sean los guardias de la entrada, la recepcionistas o camilleros o lo que sea y ellos nos pasan el pitazo de que hay uno o dos muy graves para que estemos al pendiente. Si les compras un atole o un tamalito hasta te dan los datos del familiar.

Entonces, ahí estamos ya listos para que, en cuanto se entere, le caigamos con la solución a todos sus problemas de ocuparse del muerto.

Tenemos varios servicios. Siempre es dependiendo de lo que quieran gastar. O sea, sí podemos ser profesionales y todo, pero del sapo depende la pedrada, como decimos todos. Si los vemos jodidones, que no le quieren gastar mucho, pues se les ofrece trato más económico, como una cremación super barata, aunque ellos no sepan que podemos cremar dos o tres cuerpos de un jalón y repartir las cenizas en partes iguales en tres urnas (se ahorra un montón de gas).

Si de plano son muy codos y no quieren gastar ni en eso o no tienen a quien pedirle prestado, nos quedamos con el cadáver y por una cantidad módica lo tiramos en fosa común o en algún predio abandonado, y a sus deudos les damos ceniza de madera y basura en cajita de latón. Ellos ni en cuenta, ¿eh? Así nosotros no le perdemos, porque también han de entender que no somos caridad.

En los entierros también hay diversas tarifas. La más modesta es en caja reciclada de caoba. Se renta para el velorio, más que nada.

Luego les cobramos nicho o tierra, pero también pueden ser reciclados. Dependiendo del sapo es la pedrada, como ya les dije. Personalmente no me gusta mucho eso del reciclaje porque sí ha habido quien se nos enferma al estar cerca o al cargar el ataúd, ¿eh?

Se contagian de algún mal porque a veces los muertos previos se fueron con enfermedades raras que son transmitidas a los vivos. Si soy un poco cínico, se me olvida por qué. ¿Quién los manda andarse recargando en los ataúdes para llorarles más cerca?

Benditos los parientes que gastan sin reparo. Nos compran hasta flores y coronas y a veces hasta comida. Y si tienen seguro, mucho mejor porque les ofrecemos inflar las cuentas, y si están de acuerdo hasta les cooperamos con un reembolso.

Bien derecho se los comentamos, ¿eh? Esto debe ser un negocio, pero tiburón que no salpica se convierte en sardina, dicen bien por ahí. En fin, ya me voy por la carroza que tengo que llevar a mi vieja a comprar el mandado para la semana. Figúrense, hay quienes se asustan de vernos en el mercado… Fifís, me cae. Bueno, ya la dejamos pero si se les llega a ofrecer, ya saben dónde ando. (Sígueme en @zolliker).

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