Discrecionalidad

A Media Palabra, por Miguel Arcadio Cruz Ruiz ·

Los partidos políticos tienen como fin promover la participación del pueblo en la vida democrática, contribuir a la integración de los órganos de representación política y como organizaciones de ciudadanos, hacer posible el acceso de éstos al ejercicio del poder público, de acuerdo con los programas, declaración de principios e ideas, estatutos y programas de acción de cada uno.

Casi todos los partidos políticos se pronuncian en favor de la honestidad, la transparencia y la rendición de cuentas, y por el combate a la corrupción, así como con el respeto y promoción de los derechos humanos y el debido proceso.

Sin embargo, los partidos políticos ocupan primeros lugares entre las instituciones con menor confianza en nuestro país y sólo el 4% de la población mexicana confía en ellos, es decir, se ha perdido el interés en el tema de la política a causa de esto, como también en las elecciones al interior de cada uno de ellos, pues las consideran no limpias, menos aún en el caso de las elecciones constitucionales.

Así las cosas, vemos un panorama preocupante en el que se encuentran los partidos políticos ante la posibilidad intensa de la competencia electoral que se viene dando, pues si al interior no existe democracia menos aún al exterior. Ninguno puede ser la fuerza política que más contribuya a la transformación democrática de México, cuando existen sucias y grandes luchas pugnando por dirigir los destinos de los institutos políticos.

Todos presumen que vienen construyendo el camino para consolidar el régimen democrático, cuando es sabido que al interior de estos no hay desarrollo político a pesar de la existencia de comisiones electorales y de procesos internos para elegir candidatos que debieran ser los más preparados y capacitados para ejercer un cargo de elección popular.

Estos organismos de procesos internos, debieran gozar de autonomía técnica y de gestión, de supervisión y calificación, preparación, conducción y organización de los procesos de selección de candidatos a nivel federal, estatal y municipal, para realizar sus procesos con los métodos de votación por militantes y elección abierta, y no es así.

Las Comisiones de Procesos Internos como instancias responsables de organizar, conducir y validar los procedimientos para la elección de dirigentes y postulación de candidaturas, siempre están de hecho a merced de las instrucciones superiores y todos los mecanismos que se establecen, son “a modo” con filtros que se le adelantan a los elegidos, para que ellos y nada más ellos, sean los abanderados.

Por lo que, no observan los principios de certeza, legalidad, independencia, imparcialidad, equidad, paridad de género y transparencia en el proceso de elección.

Hay una imperiosa necesidad de fortalecer los mecanismos de la participación ciudadana, así como el replanteamiento del papel que juegan los partidos políticos, y, la ciudadanía debe exigir más a los partidos para estar a la altura de las exigencias, solicitando la intervención de las autoridades electorales en los procesos dando fe de la legalidad de ello como mecanismo de prevención.

Lo más grave es, que se construyen congresos y gobiernos de incapacitados e incompetentes que no pueden responder a las exigencias de la sociedad porque los que menos tienen talla educativa e intelectual, son los que llegan.

Los procesos internos deben ser ágiles, sencillos y con aplicación de exámenes pero de verdad, así estaremos ciertos que el triunfador sea del color que sea, se olvidará de la competencia y se convertirá en un mexicano.

¿No lo cree usted?

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