ABANDONO y desatención de mujeres con cáncer: gobierno federal busca apropiarse nuevamente de los recursos del Fonsabi en 2023

Por Ana Lucía Hernández

Ciudad de México, 24 OCT.-La atención, detección y prevención de enfermedades graves como el cáncer ha empeorado en la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador: se dejaron de comprar medicamentos oncológicos y se recortaron presupuestos.

En los cánceres de mama y el cervicouterino, primeras causas de muerte en mujeres mexicanas, la disminución de las partidas en 2020 fue de hasta 40 por ciento respecto a lo destinado en 2018, que para entonces ya era insuficiente.

El escenario no es prometedor para 2023. El próximo año se recorta de nuevo el presupuesto del sistema público de salud y, por tercer año consecutivo, el Fondo de Salud para el Bienestar (Fonsabi) deberá regresar a la Tesorería de la Federación todo su remanente.

¿En qué se utilizará el dinero que se regresa del Fonsabi? No se sabe, ni las autoridades hacendarias ni las de salud lo informan. La única certeza es que una vez hecha la transferencia, de acuerdo con la organización México Evalúa, “la administración habrá consumado la apropiación de 110 mil millones de pesos que tenía el fondo a finales de 2018”.

Acusan tropiezos del gobierno federal en decisiones de salud pública

Prueba y error. Así han sido las políticas en materia de salud durante este sexenio. Mientras el gobierno experimenta, la población sufre las consecuencias de algunas decisiones fallidas que han provocado escasez de fármacos, atención médica insuficiente y gastos adicionales, explicaron especialistas del sector.

La desaparición del Seguro Popular, el cambio en el modelo de compras de medicamentos y la creación del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) son los principales errores en salud del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, coincidieron los expertos.

“Este gobierno ha creado tres tsunamis en materia de salud”, describió Salomón Chertorivski, ex secretario de Salud.

“Tenemos un problema serio en los instrumentos de atención para la no derechohabiencia; tenemos un problema serio no resuelto en la planeación, compra y abasto de medicamentos, y tenemos un serio problema con los rezagos generados a partir de la pandemia”, detalló en entrevista.

La desaparición del Seguro Popular

Aunque era perfectible, indicó, el Seguro Popular atendía a 53 millones de personas y este gobierno lo desapareció sin evaluar el impacto de esa decisión.

Para sustituir al Seguro Popular, las autoridades crearon el Insabi. Sin embargo, este organismo fue una “entelequia”, porque se creó sin reglas, funciones y procesos claros para atender a la población sin seguridad social, afirmó.

La consecuencia fue que más personas se quedaron sin acceso a un mecanismo de protección en salud, indicó.

“Decidieron destruir todo sin tener claridad de lo que tenían que construir. Simplemente, entre 2018 y 2020, 15 millones de mexicanos y mexicanas que ya tenían un mecanismo para financiar y atender su salud declararon que ya no lo tenían, que lo habían perdido”, explicó.

Dos años después, luego de que el Insabi no cumpliera la meta de otorgar atención médica y fármacos gratuitos a toda la población sin seguridad social, el gobierno federal transfirió esa responsabilidad al IMSS-Bienestar, al transformarlo de programa institucional a organismo público descentralizado.

“Tan es claro que el intento del Insabi fracasó que el propio gobierno, al intentar un nuevo mecanismo, pues está confirmando que, en efecto, fracasó el anterior”, dijo Chertorivski, ahora diputado federal de Movimiento Ciudadano.

Aunque el IMSS-Bienestar ha sido un programa exitoso en la atención de comunidades rurales, es probable que fracase en la nueva encomienda porque se repite el error: lo crearon sin un diagnóstico acertado y sin los recursos necesarios, sostuvo.

“Es muy preocupante porque van a ser otra vez dos años perdidos y se va a agravar otra vez la situación para la población no derechohabiente de la seguridad social, y con un agregado: en el afán del IMSS por cumplir esta nueva ocurrencia del presidente, van a tener que distraer recursos del IMSS del régimen ordinario para atender el nuevo sistema. Entonces, estamos destinados a un nuevo fracaso”, consideró.

Las compras de medicamentos

Salomón Chertorivski mencionó que la segunda mala decisión de este gobierno fue la destrucción del sistema de compra y distribución de medicamentos. Primero, recordó, se le quitó esa responsabilidad al IMSS para transferirla a la Secretaría de Hacienda.

Más tarde, el gobierno decidió que las compras las llevaría a cabo la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS).

“Se intenta otra improvisación y vuelve a salir mal. Estamos en el peor de los escenarios porque no se ha resuelto, se pulverizó la compra y se les dio casi casi la instrucción a las instituciones de ‘oigan, sálvese el que pueda’. Entonces, hoy el mercado está más caro, está peor. Estamos con un desabasto que no parece tener solución y lo estamos pagando todos”, lamentó.

Enrique Martínez Moreno, director general del Instituto Farmacéutico (Inefam), explicó que era innecesario el convenio de compras con la UNOPS porque México cuenta con instituciones, leyes y experiencia para realizar compras de gran magnitud.

“Fue una improvisación del todo”, afirmó.

Detalló que los resultados lo muestran. Para los insumos de 2021, la UNOPS logró adjudicar apenas el 50% de las claves requeridas, expuso. Lo que llevó a las instituciones de salud a realizar compras emergentes a través de adjudicaciones directas para cubrir los faltantes.

Señaló que en 2021, por cada contrato que se tenía con UNOPS, había otros 40 contratos en paralelo para adquirir la misma clave de medicamentos. En otros casos había hasta 200 contratos paralelos.

Aunque el gobierno dijo que con las compras que hizo la UNOPS se ahorraron 11,000 millones de pesos, la adquisición de los insumos que no logró este organismo internacional representaron un gasto adicional de 4,500 millones de pesos, sostuvo.

Agregó que 2021 es el año con más desabasto en dos décadas. Mientras que, en promedio, en México se adquieren entre 1,600 y 1,800 millones de piezas de insumos médicos cada año, en 2021 apenas se compraron 1,300.

Entre los insumos que la UNOPS no adjudicó se encuentran fármacos de alto consumo, como los de diabetes e hipertensión arterial. Esto propició que las instituciones de salud no pudiesen cumplir con la atención plena hacia los pacientes, afirmó, y que enfrentaran mayores presiones financieras.

“Y, por supuesto, habría que agregar otros costos. El simple y sencillo hecho de que un paciente no atendido seguramente ha tenido mayores complicaciones en su salud y va a generar mayores costos en los siguientes años”, explicó en entrevista.

Después de los resultados de este convenio, el Insabi anunció que cerraría los contratos con la UNOPS y que las compras las haría de nuevo el instituto con la Secretaría de Hacienda.

Sin embargo, a Martínez Moreno también le preocupa esa decisión porque, consideró, el Insabi tampoco ha sido un gestor de compras eficaz.

“El reto que viene ahora para 2023-2024 parece que puede incrementar todavía la incertidumbre para garantizar un abasto adecuado”, advirtió.

Carlos Salazar, presidente de la Asociación Nacional de Proveedores para la Salud, explicó que en este gobierno ha sido un reto la compra de insumos médicos por la falta de planeación.

Los fabricantes de dispositivos médicos y fármacos, expuso, requieren de al menos 6 meses de planeación para obtener materia prima y terminar los procesos de fabricación. Por ello, algunos participantes dejaron de participar en las licitaciones.

La gestión de la pandemia

El diputado federal Salomón Chertorivski señaló que otro grave error fue la mala gestión de la pandemia de covid-19.

Esto provocó mayores rezagos en salud por la falta de atención médica a otros padecimientos y por las secuelas que ha causado el nuevo coronavirus, explicó.

“Entonces, adicional a las más de 750,000 personas que fallecieron en la pandemia, eso en sí ya es la mayor tragedia sanitaria que ha tenido México, y que debemos seguir cuestionando y tiene que haber responsabilidad, tenemos muchas consultas que no se hicieron, cánceres que no se atendieron, diabetes que se dejó de atender, vacunación que cayó. Y todos esos rezagos los vamos a tener que resarcir en los próximos tiempos»

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