TICKETMASTER niega precios dinámicos, reconoce demanda histórica y rechaza la reventa ilegal

Ciudad de México; 26 de enero de 2026.– La polémica por la venta de boletos para los conciertos de BTS en México escaló al ámbito político y regulatorio, luego de que Ticketmaster fijara postura ante las autoridades federales, mientras la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) inició un procedimiento por posibles irregularidades en el proceso de venta.

En un comunicado difundido este lunes, la empresa negó el uso de precios dinámicos o algoritmos que modifiquen el costo de los boletos durante la compra. Aseguró que los precios fueron definidos previamente por el artista, su equipo y el promotor, de acuerdo con la ubicación de cada sección, y que se mantuvieron sin cambios tanto en la preventa como en la venta general.

No obstante, Ticketmaster reconoció que el proceso estuvo marcado por una demanda sin precedentes. Detalló que más de 2.1 millones de personas ingresaron a su plataforma para intentar adquirir boletos, con picos de 1.1 millones de usuarios conectados simultáneamente, frente a una disponibilidad de apenas 136 mil 400 boletos, correspondientes a tres fechas previamente definidas por el artista y el promotor.

La empresa argumentó que esta diferencia estructural entre el número de interesados y la capacidad real del recinto hace imposible satisfacer la totalidad de la demanda, incluso bajo procesos técnicos estables y sin alteraciones en los precios.

En el aspecto operativo, señaló que la venta se realizó exclusivamente por canales digitales oficiales, sin boletos físicos, con mecanismos de control y trazabilidad para cada transacción. En ese contexto, rechazó la reventa ilegal, al considerar que distorsiona el acceso equitativo, expone a los consumidores a fraudes y daña a la industria del entretenimiento.

Ticketmaster advirtió además sobre la proliferación de listados especulativos en plataformas externas, donde se ofrecen boletos cuya existencia no está verificada o que ni siquiera han sido adquiridos, incrementando el riesgo para el público.

Horas antes, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo confirmó que su gobierno realizó gestiones diplomáticas con Corea del Sur y sostuvo diálogo con promotores para explorar la apertura de nuevas fechas u opciones alternativas, ante la magnitud del malestar social generado por la venta de boletos.

Sheinbaum subrayó que el caso trasciende lo comercial y se convirtió en un asunto de interés público, debido a la percepción de inequidad en el acceso y al impacto social de la reventa a precios elevados.

Profeco entra en escena

En paralelo, la Profeco informó que abrió un procedimiento contra Ticketmaster por posibles incumplimientos a la Ley Federal de Protección al Consumidor, relacionados con la claridad de la información proporcionada durante el proceso de venta.

La dependencia adelantó que trabaja en nuevos lineamientos obligatorios para la industria del entretenimiento, que contemplan mayor transparencia en precios finales, cargos incluidos, mapas de localidades claros y sanciones más severas contra prácticas abusivas de reventa, tanto en eventos musicales como deportivos y culturales.

El caso BTS dejó de ser un episodio aislado de inconformidad entre fanáticos y se convirtió en un choque entre mercado, regulación y política, que podría marcar un punto de inflexión en la venta de boletos en México, con mayor escrutinio público e intervención del Estado.

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