RENUNCIA Madrazo a CIDE; acusa ‘purga’ de críticos a 4T

Iris Velázquez

Cd. de México (31 diciembre 2022).- El académico Alejandro Madrazo Lajous presentó este 31 de diciembre su renuncia al Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) por acusar prácticas intimidatorias y autoritarias, además de amenazas y acoso con el objetivo de «purgarlo» de voces críticas al Gobierno.

El investigador y ex director de la sede del CIDE en Aguascalientes emitió una carta explicando los motivos de su separación de esta asociación civil a la que ingresó hace 22 años y fungió como profesor-investigador por 13 años.

«No es poco a lo que renuncio. Son muchos años y muy buenos los que viví aquí. Es también mucha tristeza que siento al dejar mi casa, pero todo tiene un límite y para mí ya no hay posibilidad de permanecer sin ceder de más», expuso.

«Hay que decirlo: nos están echando, haciendo de nuestra casa un lugar amenazante y hostil, a fin de purgar al CIDE de voces críticas al Gobierno», apuntó.

Consideró que para la comunidad entera es evidente que las condiciones en las que se trabaja en el CIDE «se deterioran aceleradamente».

«No necesito enumerar la cascada de agravios en contra de nuestra comunidad. Tampoco necesito explicar que no son fruto de la casualidad. El Gobierno decidió destruir al CIDE. Tardé en verlo y en aceptarlo, pero hoy me resulta innegable», consideró.

«¿Por qué lo decidió así? No lo puedo saber de cierto, pero los hechos me han convencido de que se trata de hacer un castigo ejemplar de una institución que en muchos ámbitos ponía el ejemplo a seguir en pensamiento crítico e incidencia pública», agregó.

Desde su experiencia, afirmó que en este centro predomina un ambiente de intimidación en contra de quienes se inconforman.

«Hoy, el espacio que antes nos protegía, es desde donde más intensamente se siente la amenaza«, lamentó.

Madrazo Lajous mencionó que algunas prácticas que afectan a la comunidad son los pagos retenidos durante meses, derechos laborales ignorados, órganos colegiales atropellados, y procesos institucionales desmantelados que dijo, generan un ambiente en el que resulta difícil trabajar.

«Para asegurarse que el mensaje sea claro y contundente, las nuevas autoridades han también recurrido a la intimidación administrativa como el acoso a quien disiente y a la amenaza disciplinaria, velada, pero recurrente.

De nueva cuenta criticó el nombramiento de José Romero Tellaeche como director del CIDE, al calificarlo como «un académico mediocre y servil, dispuesto a la ignorancia con tal de ostentarse» en el puesto. Recalcó que el funcionario ha sido rechazado de manera casi unánime por la comunidad «violando flagrantemente las normas vigentes en repetidas ocasiones».

El académico que pertenecía a la División de Estudios Multidisciplinarios acusó que existe una discriminación sistemática de sus colegas que tienen una Cátedra Conacyt.

«Un largo etcétera me han llevado a ver a mi lugar de trabajo como una amenaza latente y no como un baluarte protector para cumplir mi deber, como hasta hace poco fue», añadió.

Asimismo, criticó la reciente modificación de los estatutos, con lo que consideró, se destruyó «lo que quedaba de la vida colegiada» y señaló la intención de las autoridades de transformar al CIDE en una empresa paraestatal.

«Verticalmente sometida a necesidades políticas y emocionales de quienes gobiernan. No estoy dispuesto a vivir esta nueva etapa de demolición y por eso me voy. No me engaño: yo puedo irme, porque mi profesión me permite -de ser necesario- tener un ingreso como profesionista, pero no todos mis colegas tienen la posibilidad.

«Son muchas carreras las que están destruyendo y es una injusticia y mezquindad lo que están haciendo», calificó.

El investigador Alejandro Madrazo Lajous se despidió de sus colegas y estudiantes, a quienes reconoció la labor y lucha ante el «romerazo».

Indicó que hay una «diáspora» de académicos e investigadores del CIDE, y también en otras instituciones científicas del País.

«Lo que nos ha ocurrido es sobre todo, resultado de una decisión política, no de nuestras taras. Si acaso, el romerazo debe servir como una alerta a toda la comunidad académica nacional sobre los peligros de tolerar la simulación en su seno», externó.

«La crisis, me temo, es nacional y previa a la virulencia con la que el Gobierno actual acosa a la academia. Les deseo paciencia, resiliencia y una pronta liberación del actual pestilencia», fue su despedida.

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