VIERNES 01 DE JULIO, 2022
Tubo de Ensayo
RENÉ DELIOS
Tuxtla Gutiérrez, Chis
Jueves 23 de Junio 2022, 7:02 hrs
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Francisco
Gómez Maza

Tubo de Ensayo | RENÉ DELIOS
Tuxtla Gutiérrez, Chis, a 23 de Junio de 2022

A ¡Va por México! pareciera no interesarles

Tubo de ensayo 


Lo que sucede en la oposición en el ámbito nacional, no se puede disociar en las entidades; las elecciones de este mes en seis entidades del país, advierten esa situación que impacta en dos vertientes a esas entidades políticas, por lo que el PRI y el PAN, viven esas consecuencias de la suficiencia política que, los distanció de sus militantes como partido, y de los ciudadanos como gobierno. 


El PRD sencillamente se asfixió: sus grupos internos depredaron del Sol Azteca e instalaron dentro de éste sus feudos a modo, en los que se anquilosaron personajes que dominaron las dirigencias por varios años, en un caciquismo político que los dejó sin nuevos cuadros, como fue claro en Chiapas, entidad en la que el PRD no existe, y su caída fue evidente luego de doce años de ser gobierno; hoy la falta de capacidad por parte de los integrantes de la llamada alianza ¡Va por México!, ha sido más que evidente, y lo peor es que no muestran pulso para revertir esa situación, y por el contrario, en algunas entidades las facciones partidistas están divididas, como es el caso claro del PRI en no pocas entidades, lo que va a impactar no en la determinación cupular –que sigue siendo unilateral y sin consultas a “sus bases”-, sino en la participación ciudadana a su favor, lo que lo hace también -como el PRD- una pobre propuesta electoral para la alianza de marras. 


¿Cómo va a salir un priista encabezando esa alianza para 2024, si ese partido no genera votos? 


Aún la evidencia que amerita una reacción seria y con logística por su caída en popularidad y varias elecciones perdidas al hilo, a las dirigencias nacionales y estatales de ¡Va por México! pareciera no interesarles qué tienen un problema serio que puede conllevar incluso a sus partidos a perder el registro para 2024, pues como ejemplo llano de esa posibilidad está que desde el 2016 a la fecha, el PRI ha perdido el 61 por ciento de sus votos, de acuerdo a las cifras oficiales del INE, y que en Quintana Roo, el tricolor obtuvo una votación por debajo del 3 por ciento en la elección a la gubernatura, y casi pierde su registro en esa entidad. 


¿No sería suficiente para reaccionar, democratizar a ese partido, seleccionar bien a los candidatos lejos de las conocidas prácticas de tráfico de influencias y corrupción política?


Digo, ya que los dirigentes no quieren renunciar, aun las peticiones militantes.  


La cuestión es que, a la vez, hay otro fenómeno electoral que presenta varios matices, y ese es el abstencionismo. 


En 2022 no se llegó ni al 50 por ciento de participación ciudadana, pero fue evidente el incremento de votos a favor de Morena en las seis entidades disputadas -pues en ninguna era gobierno-, por lo que fueron sus adversarios los que no recibieron votos suficientes para competir y ganar. 


O sea que la merma en la participación ciudadana registrada es de militantes de los partidos de ¡Va por México!, muchos en desacuerdo con esa alianza amorfa y cupular qué para nada, fue consultada con sus bases pues, los dirigentes, sabían que por esa vía sería rechazada, ya que muchos mexicanos vivimos cuando, esos tres partidos eran completamente antagónicos y millones crecieron en esa controversia, incluso mucho mayores de edad que los dirigentes de esos partidos.  


Regresando y de acuerdo al INE local, en Oaxaca por ejemplo, solo votó el 38 por ciento de los registrados en la lista nominal, lo que muestra un abstencionismo alto, pero a la vez, que a esos ciudadanos no les atrajeron las propuestas –en esa entidad hubo un conflicto de paridad en Morena, y un claro rechazo a la alianza PRI, PAN, PTD-, pero a la vez, deja en claro que de ese 38 por ciento de la votación, el triunfador la ganó con 29 de esa cifra, o sea que un 61 por ciento de los oaxaqueños no votaron por ese ganador. 


Pero la ley electoral deja en claro que gana el que logre la mitad más uno de los votos contabilizados el día de los comicios, y eso no tiene relación con el número de los integrantes del listado nominal, por lo que ese triunfo es legal, y nos quedamos con la misma de siempre: ¿Pero es legítimo? 


Eso ya poco le importa al ganador que, de todos modos se va a auto llamar el gobernador de los oaxaqueños cuando, en realidad, la enorme mayoría no lo eligió. 


El punto es que el abstencionismo vuelve a crecer aun Morena en el gobierno, lo que no puede responsabilizarse pues, el morenismo sigue ganando, aun en bajo porcentaje, lo que indica que la cifra pudiera derivar de militantes del PRI, el PAN y el PRD que se abstienen de votar por las propuestas de su partido, pero también por las del partido en el poder, y prefieren no participar por no traicionar sus ideales pero a la vez, no apoyar las imposiciones en sus siglas partidistas. 


El caso es que al parecer en este país van a seguir los gobiernos electos por lo menos, ante el rechazo a la clase política dominante por parte de los más -y ahí están los números-, en algo no muy saludable en la democracia.


 





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