MARTES 24 DE MAYO, 2022
Tubo de Ensayo
RENÉ DELIOS
Tuxtla Gutiérrez, Chis
Sábado 22 de Enero 2022, 12:12 hrs
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Héctor
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René
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Leonel
Durante

Tubo de Ensayo | RENÉ DELIOS
Tuxtla Gutiérrez, Chis, a 22 de Enero de 2022

¿Qué rumbo lleva el movimiento magisterial ahora?

Aún las dudas públicas -y más que otra vez por pandemia se cierran escuelas-, más que en la aplicación del tronco común, creo más en la capacidad del maestro en instrucción primaria.


Cada maestro es un creador, y si bien parte del tronco común de referencia educativa, imprime su propio estilo en el aula y es eso lo que le da distinto matiz a la educación y  la hace plural al relacionarse los individuos.


Por eso hay las veces que cuestiono que cuando se habla de movimiento magisterial, se habla del sindical, y para nada refiere al intelectual, y eso es lamentable.


Su idea de lucha es laboral, y entonces ¿Qué rumbo lleva el movimiento magisterial ahora?


Se supone –solo eso, porque la dirigencia nada ha referido- que superada la cuestión de la reforma educativa, se abocarían a mejorar la calidad de la educación básica, para que en corto plazo –no hay más tiempo- lograr dejar atrás el enorme rezago de calidad que hay entre ellos, y que es una realidad medible ante una urgente demanda nacional de maestros mejor capacitados frente al aula, es decir, no se trata solo de soltar las plazas a destajo, sin inteligencia de tajo y ante ello preguntamos también ¿Qué rumbo lleva la reforma educativa?


Porque de reformas la nación está harta -ahora viene otra nueva: la eléctrica-, pues los ejemplos de su incumplimiento abundan a lo largo de la historia reciente en México, y al final de cuentas la estructura oficial del sector de que se trate, no da “el ancho”, y todo se queda a medias como tantos y tantos programas sexenales referidos como lo Non Plus Ultra por cada presidente en los últimos seis lustros, es decir, cinco sexenios, y puede hasta seis, si incluimos éste que ya va por mitad, y nada.


El asunto es que, estamos en medio los mexicanos, que padecemos las consecuencias de estas diferencias y deficiencias que se siguen acumulando en rezagos que deben ser superados -estamos en el siglo XXI-, siendo de las más graves el educativo, a sabiendas de que solo la educación –no otra cosa- es igualadora e integradora y toca a las dos vertientes, servidoras de ésta –o sea la CNTE y el SNTE, según sea el caso y la SEP- para brindarla a la población para su desarrollo cuantitativo y cualitativo.


Pero unos por proteger su postura gremial e ideología política, y los otros por hacer valer la ley promulgada y la supremacía del gobierno, mantienen un diálogo bizantino de estira y afloja, que no encuentra una vía –una sola- de entendimiento que permita posible acercamiento entre las partes.


Al final de cuentas, ambas vertientes sirven a la nación; deberían ser una sola frecuencia.


Digo.


Pero como que se quedaron sin bandera; ya no está el gobierno sordo, con el que peleaban a desgarrarse las vestiduras; ahora el enemigo -o sea, el gobierno- se hizo el convocante, y no los ve como disidencia, sino como maestros en instrucción básica, los legislativos del Congreso de la Unión actuaron en consecuencia con la ley de referencia y con mucho, le dieron la razón al magisterio, que aun con eso no quedó conforme, y le busca las “comas” o “tildes” mal puestas a esa legislatura secundaria, para mantener la bandera en alto.


Va para cuarenta años que la calidad educativa -como la imagen del magisterio- en México va para abajo.


En este país se necesitan escuelas de calidad y nada más no las hay. La corrupción fue enorme desde la venta de plazas base, hasta en la construcción de escuelas, desviándose recursos y materiales para asuntos particulares.


Por otro lado, la falta de recursos económicos para el mantenimiento del plantel fue generando la necesidad de la llamada cuota voluntaria, que aportan al ingreso cada padre de familia.


¿Tiene idea de cuánto recurso global promedio colecta cada escuela?


Que por cierto, en algunas, aún la pandemia la cobraron, en un claro usufructo indebido del plantel escolar y del servicio educativo, que es gratuito y propiedad del gobierno.


En conjunto se habla de más de 25 millones de educandos en primaria, y lo dejemos -por no exagerar- en 15 millones de padres de familia, y que cada cual suelte 400 pesos promedio, para 207 mil 682 planteles de educación básica -que es el subsistema a que me refiero en esta entrega-, y eso es lo que deja de aportar el gobierno de que se trate, para el mantenimiento de la estructura educativa de primaria.


Lo ponen los padres de familia.


Lo que no sabemos ni sabremos es sí ya hay alguna partida oficial para la manutención de las escuelas, pues ya no tendría caso eso de la “cuota voluntaria”, que más que la verdad, usan a modo o discrecionalmente en la mayoría de los planteles.


Así que hay que afinar aun muchas cosas en la enseñanza básica en el subsistema de primaria -que es la base para la única ruta y futuro de México: la educación, no la 4T o Dios alguno-, por lo que hay que resolverle las cuestiones laborales al magisterio -por cierto, muy mal pagado en México-, porque no dudo en que puedan superar en corto plazo el rezago del que lo acusan -como si la SEP no tenga sus culpas-, e incluso la calidad de Cuba, cuyo sistema le han puesto tanto como ejemplo a la lucha magisterial de la CNTE, a los que los amados compatriotas -así le decimos los jarochos a los cubanos- de la isla quisieran imitar, para derrocar a ese gobierno totalitario e intolerante que padecen.


Pero esa es otra historia.


La que nos ocupa iba a exponer que nuevamente hay suspensión de clases debido a la cuarta ola, pero el teclado me llevó por otro tema colateral, como a veces nos llevan los pasos en las ocurrencias del día.


 





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