LUNES 30 DE NOVIEMBRE, 2020
A mi manera
RODRIGO YESCAS
Tuxtla Gutiérrez, Chis
Jueves 19 de Noviembre 2020, 21:24 hrs
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A mi manera | RODRIGO YESCAS
Tuxtla Gutiérrez, Chis, a 19 de Noviembre de 2020

Carlos Morales, un ser pequeño

El alcalde tuxtleco Morales es, sin lugar a dudas, un ser pequeño. 


Los seres pequeños son aquellos que toman decisiones con las vísceras y no con el cerebro; los que amenazan sin tener pruebas ni razones y los que, por su complejo de inferioridad, tienden a envidiar el trabajo de gente más preparada y capaz que ellos, y nada los hace más felices que poner trabas y obstaculizar la labor que otros hacen y que nunca ellos, los pequeños, podrían realizar porque pues nada más no tienen la capacidad. 


Son seres que, como llegan a ocupar puestos políticos con base en lamer botas, hacerse las víctimas y aplaudir un día a un color y otro día a otro, le tienen mucho temor a la gente que estudió y está en constante preparación y actualización, cuyo compromiso es con la ciudadanía y no con un partido y menos con el culto a su propio ego y personalidad, características de personas pequeñitas. Además, son insaciables en cuanto a hacerse de recursos para ellos mismos o satisfacer sus intereses sin importar la forma. 


La última canallada de este alcalde pequeño fue mandar a sus achichincles del Ayuntamiento (consejero jurídico, contralor y el secretario de planeación, entre otros) a notificar a la entonces directora del Instituto Ciudadano de Planeación Municipal (ICIPLAM), mi hermana Sofía Yescas Núñez, que quedaba cesada de su cargo sin dar mayores explicaciones al respecto. 


Sofía Yescas, funcionaria transexenal que el mismo Morales ratificó en el inicio de su gestión (sic), cuenta con una impecable trayectoria de más de 8 años en el Instituto, de los cuales 6 fungió como su directora, y quien de unos meses para acá vino sufriendo de amenazas directas y acoso administrativo por parte de Morales El Pequeño y de otro personaje de poca monta llamado Ignacio Jiménez Sid, que cobra como contralor municipal y que no se cansó de mandar a practicar auditorías al ICIPLAM, tratando de encontrar algún desvío o razón para retirar del cargo a la directora, sin éxito alguno. ¡Cómo no lo hace a su propia área de adquisiciones donde Jorge, el hermano menor del alcalde y quien salió de su antiguo puesto corrido por ladrón, hace de las suyas a diestra y, más, a siniestra!. 


La razón es simple, el Instituto tiene un presupuesto “autónomo” que se quiere agenciar Morales El Pequeño y para lograrlo no repara en nada; varias han sido las veces que ha vociferado a consejeros que meterá a mi hermana Sofía Yescas a la cárcel, e incluso despidió meses atrás a la administradora del Instituto sin razón alguna, aún a sabiendas que una enfermedad terminal le tenía los días contados. El respeto a la dignidad humana NO tiene lugar en la agenda de Carlos Morales, así que puso a una nueva administradora a modo del contralor del Ayuntamiento, y mandó a la anterior a morir a su casa en Oxchuc, lo que será tema en otro de estos espacios. Eso es no tener tamaños, ni madre. 


Sofía Yescas, mi hermana, me dijo en reiteradas ocasiones, que no tenía ningún problema con dejar el cargo en el ICIPLAM; sus propios planes profesionales y personales ya le hacían contemplar dejar el puesto, pero de acuerdo a lo que he platicado con ella, no lo haría sin su correspondiente liquidación (cuya antigüedad, Morales El Pequeño se niega a reconocer) y mucho menos entre amenazas de este vil y nefasto sujeto y de su fiel contralor Jiménez de meterla a la cárcel, aun cuando la auditoria no arroja  nada que comprometa la gestión de Yescas. Sofía pide lo que por ley le toca y que, tanto el Ayuntamiento, así, sin H porque de honorable no tiene nada, como el Consejo Consultivo Ciudadano que tiene una representación considerable en la Junta de Gobierno del Instituto, reconozcan su impecable trayectoria como directora. 


Las tuxtlecos deberían estar muy preocupados por las oscuras intenciones que Morales El Pequeño tiene para el ICIPLAM; ya nombró a un nuevo director tras despedir de manera injustificada a Sofía Yescas en una acción que en estos tiempos de igualdad y equidad de género hacen lucir al pequeño alcalde más diminuto hoy, pues pareciera que el grave pecado que tiene tan ofuscado e irritable a Carlos Morales es que Sofía Yescas Núñez es mujer.


Les decía que deberíamos estar muy preocupados porque las intenciones de Morales El pequeño, son aprobar un nuevo reglamento para el ICIPLAM en donde se termine la relación laboral con todos los trabajadores del instituto, se desconozca su antigüedad y se les mande a su casa con tres meses de liquidación, dejando en evidencia que lo que Morales El Pequeño y sus huestes quieren son las plazas. Sí, las plazas de un Instituto creado por y para la ciudadanía y que hoy quieren llenarlo de burócratas. ¿Lo más triste? Que los estudios y proyectos que los distintos profesionales hacían para el ICIPLAM y cuyo plazo de entrega era diciembre han quedado cancelados, incluso cuando ya se habían pagado con dinero de los tuxtlecos. Así la soberbia del diminuto. 


Ahora sólo falta ver qué dirá el Consejo Consultivo Ciudadano ante este atropello a los tuxtlecos, pues hay que recordar que la idea de crear este Instituto emanó de organizaciones y asociaciones civiles de la ciudad y no del gobierno municipal, quien ya se frota las manos para agenciarse un dinero que por mandato el Congreso del Estado autorizó para el ICIPLAM y no para el alcalde pequeño. Al día de hoy, el alcalde puso a un director a modo y ya con la administradora impuesta también, no dudo que sigan buscando algo que nada más no existe. Mas les valiera entender que las verdades no solo se sostienen por sí solas, sino que acaban con las mentiras y rumores.


Así que no se dejen engañar. No hay desvío alguno ni cursos millonarios fantasmas ni mucho menos enriquecimiento ilícito, por más que los testaferros municipales quieran hacer creer. Lo que sí hay, es envidia, celo y ganas de fregar, además claro, de un oficio mediante el cual Sofía Yescas en su calidad de titular del ICIPLAM, devuelve a la tesorería municipal la cantidad de un millón doscientos mil pesos del presupuesto del ICIPLAM para el ejercicio 2020, con la finalidad de que cesaran las exigencias de despedir a la mitad de su equipo de trabajo por parte de Jiménez Sid, y dejaran también al Instituto finalizar el año cumpliendo con el trabajo comprometido en su programa operativo anual y global, lo cual ya no sucederá.


Como pueden advertir, estamos ante un inexplicable atropello vil de parte de personajes ídem y que yo no iba a dejar pasar sin señalar, independientemente del curso legal que ya Sofía trabaja con su equipo de abogados. A quienes me han llamado para pedirme prudencia y que me cuide, gracias, lo haré, pero les comento que apenas estoy agarrando vuelo. 


Por último quiero comentar que desde mi publicación en Facebook donde reconocía el trabajo de mi hermana y señalaba las bajezas de Morales, Jiménez y otros, he recibido varias amenazas a través de distintos medios, además que cuentas de troles han estado difamándonos a mí y a mi hermana con teorías descabelladas y mentiras irrisorias. Entonces, culpo al alcalde Morales Vázquez de cualquier agresión que mis familiares o yo podamos llegar a sufrir. Por otro lado, me reconforta leer a tantos que apoyan a Sofía y muestran su solidaridad y empatía. Gracias, ustedes muy bien. 


Y mal, muy mal por un alcalde cuyo mote, "El Pequeño”, parece quedarle grande, y que se olvidó que llegó a la presidencia sólo por perseverancia, el efecto AMLO y no por su capacidad, lo que ha quedado demostrado en estos dos años en que no se ha hecho nada bueno para Tuxtla, porque pavimentar un par de calles es su chamba y no un favor a los tuxtlecos, que ya nos merecemos alguien que sepa gobernar y no estas bromas de fuereños venidos a más que sólo heredarán deudas a sus sucesores por las demandas que acarrearán sus viscerales decisiones. Nos vemos…





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