JUEVES 02 DE ABRIL, 2020
@Gjsuap nos dice que...
GONZALO J. SUÁREZ
CDMX
Martes 11 de Febrero 2020, 5:54 hrs
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@Gjsuap nos dice que... | GONZALO J. SUÁREZ
CDMX, a 11 de Febrero de 2020

La Lotería Nacional

A raíz de la supuesta rifa del avión presidencial -que no es práctica, porque se vuelve auténticamente una rifa del tigre para el ganador: entre impuestos y logística es complicada-, se ha optado por hacer un sorteo especial de la Lotería Nacional cuya referencia sea el valor del avión -ya no el avión directamente- y cuyas utilidades sean para “comprar medicamentos y medicinas”. Supuestamente se recaudarán tres mil millones de pesos, de los cuales dos mil millones se irán a premios y mil más para insumos y materiales médicos.


Sin embargo, pasó de ser una rifa de un bien a un megasorteo de la Lotería Nacional: con seis millones de números en juego y cien ganadores de veinte millones de pesos. Lo que olvidan es señalar que hay costos de imprimir seis millones de boletos y venderlos; que hay que pagar a los billeteros y expendios; que hay impuestos -que legalmente no se pueden condonar, y menos ahora que el gobierno eliminó la dispensa del cobro de impuestos- y que no todos los boletos se venden.


Pero ¡vaya paradoja! Eso de organizar una rifa y que las utilidades queden “para la beneficencia pública” es lo que hizo surgir originalmente a la Lotería Nacional… antes de que México fuera país independiente. Hubo hacia finales del siglo XVII un cambio de casa reinante en España: subieron los Borbones desplazando a los Habsburgo. Las constantes guerras con Inglaterra, la corrupción y la evasión de impuestos habían contribuido al deterioro de las finanzas, mientras que las pestes y las epidemias habían producido una crisis demográfica. Así que buscaron hacer una “Segunda Transformación” -posterior a la Conquista-. Y uno de los elementos fue hacer que la beneficencia pública -hospitales, albergues, orfanatos y asilos- ya no le costaran a la Corona. Así que se organizó una lotería de alcance nacional, única vía legal de apuestas en el país, y cuyo objetivo era tomar el dinero de los apostadores y dejar las utilidades para fondear esos proyectos. Hacer de un vicio privado un beneficio social.


La idea es buena si se considera que, a nivel mundial, ese tipo de juegos se deja un tercio de las ventas para pagar premios, un tercio de las ventas para pagar gastos de operación (billetes, red de distribución, gastos administrativos, boletos no vendidos) y un tercio como ganancia, que es lo que se destinaba a la Asistencia Pública. Y prácticamente desde la Colonia se ha hecho al menos un sorteo cada semana; en tiempos recientes hasta cuatro: martes, miércoles, viernes y domingo. O los Especiales.


Pero ¿Qué creen? Que entre las bajas ventas, los altos gastos de operación y la competencia desleal de Pronósticos -que ofrece menos posibilidades de triunfo, pero premios más grandes; y como las personas no calculan la probabilidad sino que ven 240 millones en vez de seis- más los sorteos privados similares, autorizados durante el gobierno de Vicente Fox, la Lotería Nacional es la única en su tipo en el mundo ¡que pierde dinero en vez de ganarlo! Por eso se optó por desaparecerla.


En vez de hacer un megasorteo de seis millones de boletos para juntar mil millones en seis meses, el presidente haría bien en convocarnos a todos a comprar Lotería Nacional cada semana. Las probabilidades son mejores, los boletos más baratos… y salvaríamos una institución nacional histórica.


¡Sigamos el debate! En Twitter: @gjsuap. En Internet http://gjsuap.com





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