JUEVES 25 DE ABRIL, 2019
Ecce Hommo
ROMMEL ROSAS
Tuxtla Gutiérrez, Chis
Martes 09 de Abril 2019, 23:38 hrs
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Ecce Hommo | ROMMEL ROSAS
Tuxtla Gutiérrez, Chis, a 09 de Abril de 2019

DEMOCRACIA sin democrátas

Desde que nacemos la “Democracia” se nos ha vendido como la forma de gobierno bajo la cual nos podemos regir mejor los seres humanos; ella nos implica una serie de libertades (derechos), pero también en cúmulo de obligaciones, estas últimas nos encontramos siempre en la posibilidad de cumplirlas a nuestro gusto o no, so pena de ser castigados: moral, social, política o penalmente.


Tanto partidos de izquierda como de derecha se dicen los verdaderos representantes del modelo democrático que rige a la mayoría de los países del mundo; tanto unos como otros, pregonan defender las libertades de la sociedad, así como en el discurso siempre estará presente que trabajan para el Bienestar General o Bien Común de los habitantes de su país. En suma, le hacen creer a la ciudadanía, la importancia de su participación en los asuntos públicos, pero reducen ésta, única y exclusivamente, a las urnas; para ser escuchado por los gobernantes no puede ser un ciudadano común, sino que debe representar a un grupo de interés, en cualquiera de los temas que, por supuesto sea prioridad para la autoridad.


Sin embargo, debieramos resaltar que el modelo democrático bajo el cual vivimos ha sido impuesto en la sociedad más por lo que hoy considermos como “derecha” que por las “izquierdas” del mundo; es más el modelo socialista, desde su concepción por Karl Marx, hablaba de la Dictadura del proletario, como la primera fase hacia la construcción del verdadero comunismo. Así, si revisamos la historia mundial, la mayoría de los gobiernos, autodenominados como de izquierda tienden más hacia modelos autoritarios en la forma de ejercer el poder; que los gobiernos de centro y los de derecha.


Pareciera entonces, que los gobiernos democráticos los encontraríamos en países de corte capitalista, en donde la sociedad civil tiene una amplia participación e injerencia en los asuntos públicos y, al parecer, los políticos parecieran obedecer la vox populi. No hay falacia más grande que ésta.


Quienes intentan buscar al poder, sea el sistema que fuere, pertenecen a élites políticas, a las cuales las podemos llamar “aristocracias”, “oligarquías” o dicho como nuestro Presidente “Mafia del Poder”; todos se alejan de vez en diario de lo que dice la ciudadanía e intentan imponer su voluntad; la idea de la democracia representativa u o de la participativa, se ha convertido en una manera de darle “atole con el dedo” a los ciudadanos. Como decía Churchill: “La Democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando, ante las opiniones de los demás”.


Embelesada la ciudadanía por el modelo democrático, en donde el individuo se convierte en el centro del debate, se convierte en la defensora de sus libertades – sobre todo las económicas – y se pierde en una vaga idea de la competencia entre sus “iguales”, pisoteando a todo aquél que sienta menos que él o que no piense como se cree que debe hacerlo. En la sociedad moderna, el tenue hilo entre entre democracia y demagogia, se vuelve aún más invisible, cuando la sociedad, hoy más que nunca es altamente manipulable a través de los diversos medios de comunicación existentes (sobre todo, las redes sociales), autonombrados representantes de la sociedad y verdaderos adalides de los ideales de grupos fácticos, cuyo mayor interés es el propio y no el de la mayoría.


Sí, la democracia que vivimos hoy día, no está hecha más que por democrátas de palabra, cuya verborrea en las tribunas de la nación pareciera acercarlos al pueblo y en los hechos los aleja cada día más. Sin darse cuenta, los políticos del presente alejan a la sociedad del ideal democrático, en donde la participación de todos es importante en el desarrollo nacional y hacen que se voltee la vista hacia modelos fracasados, que llevaron a escenarios de corrupción y despotismo que no debieran repetirse en el siglo XXI.


Es la misma sociedad apática quien aporta los principales argumentos en los cafés políticos para su alejamiento del que se dice su origen “el pueblo”. Sí, somos los habitantes de la mayoría de las naciones del mundo, quienes en encuestas decimos que no nos interesa la política, quienes damos por sentado que todos los políticos son corruptos y quienes no participamos de las decisiones que atañen a nuestra localidad. Bajo la idea de que todo esta decidido en las altas esferas del poder, estiramos la mano, esperando que nos caiga algo de lo que da el gobierno y renegamos de él, cuando nos sentamos en casa a comer con la familia o en reuniones con los amigos.


Es el tiempo de la Democracia sin Democratas, de la vuelta de autoritarismos disfrazados de populismos, tanto de izquierda como de derecha, la era de los radicalismos y de la indiferencia; es el mundo que estamos generando en el siglo XXI; el siglo del anonimato, de la irresponsabilidad y que aún estamos a tiempo de cambiar. La Democracia real, nos incluye a todos y seremos capaces de participar siempre y cuando estemos informados; al final participación sin información es sólo simulación.





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