MARTES 23 DE JULIO, 2019
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GONZALO J. SUÁREZ
CDMX
Lunes 25 de Marzo 2019, 23:30 hrs
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@Gjsuap nos dice que... | GONZALO J. SUÁREZ
CDMX, a 25 de Marzo de 2019

El terrible drama del Estadio

Para algunos, fue un terrible drama lo ocurrido este sábado en el nuevo estadio de béisbol de los Diablos Rojos del México, en la capital del país. Por primera vez el presidente de la República recibió una terrible rechifla en público en un evento multitudinario. Él, que presume cifras de aprobación por arriba del 85% según algunas encuestas. Él, que ganó con 30 millones de votos. Él, que decidió crear una Oficina de la Presidencia para el Fomento del béisbol y la dotó de 350 millones de pesos de arranque, para luego ampliarla a 500. El gran fanático del béisbol fue abucheado al inaugurar un estadio. ¡Qué terrible tragedia!


La verdad es que no es tan grave. Para rechiflas feas, la que padeció Miguel de la Madrid durante el Mundial de 1986. Porque no fueron 20,000 personas las presentes, sino más de cien mil. Y porque, dado que la transmisión era internacional, la rechifla se transmitió mundialmente sin que el gobierno mexicano pudiera hacer nada al respecto.


Por otra parte, un rechazo en público a un gobernante no es tan malo, sea como se le vea. Hay casi 125 millones de habitantes. Es perfectamente posible que 1,000, 5,000 o 20,000 de los que se reúnen en un estadio no simpaticen con determinado político. Más si ellos van a ver béisbol y tienen que esperar una ceremonia protocolaria que parece más para lucimiento personal que para hacer algo verdaderamente trascendente en el funcionamiento del Estadio. Nadie debería cortarse las venas.


Enrique Peña Nieto, Felipe Calderón, Vicente Fox, Ernesto Zedillo y Carlos Salinas tuvieron que enfrentar rechiflas, molestias, mentadas de madre y hasta rayos láser durante la ceremonia del Grito. Fueron interpelados en el Congreso, en eventos públicos, incluso en eventos privados. Y no pasa nada: es parte del goce del poder político. Que haya quien, por ideología, por intereses o por mera diversión te lleve la contra en público y te agreda, te grite o te silbe. Mientras no pase a la agresión física, hay que aguantar y tomarlo con calma.


Tal vez eso es lo verdaderamente trágico en el terrible drama del estadio: que el presidente dijo que se iba a callar “porque hay mucha porra del equipo fifí” y que de todos modos, “con rectas de 95 o con curvas, o como sea, tendremos bajo control a la mafia del poder”. Ese lenguaje, disfrazado de beisbolero, es también una forma de censura. ¿De veras tiene que hablar mal de sus adversarios en un momento en que podría ponderar algo de lo que más le gusta, a saber, el rey de los deportes? ¿Tenía que responder a la crítica, volviéndose más critico y violento?


Y es que algo es cierto: es la primera vez que se presenta en un evento masivo en que el público paga un boleto y no es llevado por simpatizantes del presidente. Tuvo también aplausos. Pero la silbatina, prolongada y acompañada con gritos de “fuera, fuera, fuera” y mentadas de madre fue retirada de la transmisión oficial y, posteriormente, bajada de las redes. Eso es inconcebible, intolerable e imposible: O lo aman o son enemigos del país y merecen ser acallados en público. Ese es el terrible drama del estadio: la impaciencia presidencial. Aplausos o silencio, no hay opción.





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