MIÉRCOLES 05 DE AGOSTO, 2020
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Martes 21 de Julio 2020, 18:37 hrs

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INTUBA a 90 críticos durante pandemia

La conocen como 'la rockstar' de las intubaciones, pues en tan sólo dos meses y medio, la anestesióloga Abigail Norberto ha intubado a casi 90 pacientes con Covid-19 que ingresan al área de urgencias del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER).


En un mes común, previo a la pandemia, la experta intubaba a cinco personas en promedio, actualmente aplica este procedimiento a 36 pacientes críticos en el mismo lapso.


Para este complicado procedimiento, el cronómetro empieza a correr y la doctora, de 32 años, apenas tiene 60 segundos para colocar un tubo en la tráquea del paciente; el tiempo apremia.


"Un minuto de apnea y después lo intubo. Mientras menos intentos, menor exposición al virus. Así aseguro a los demás miembros del equipo", es decir, una enfermera y un inhaloterapista.


Para la médica, el ambiente controlado al que estaba acostumbrada se ve aún lejano pese a que el País casi llega a las 40 mil muertes por el nuevo coronavirus.


La libertad de movimiento también quedó atrás, pues no es lo mismo intubar en un área no Covid-19 sin equipo especial; que hacerlo con cuatro capas de ropa y careta para protegerse del virus.


La ventaja, dice, es que cuenta con las herramientas para trabajar, incluso, ante casos complicados.


"Hay pacientes que desde que los vemos sabemos que costará trabajo intubarlos", lo sabe, explica, por la apertura de su boca o porque tanto puede flexionar el cuello.


En esos casos echa mano del videolaringoscopio y una cámara con hoja curva.


"La introducimos en la boca y vamos viendo las estructuras: el paladar, la ovula, hasta llegar a las cuerdas vocales; ahí es donde vemos directamente la entrada del tubo endotraqueal hasta la tráquea".


La doctora afirma que lo más doloroso es el fallecimiento de pacientes inmediatamente después de la intubación.


"Por más que uno haga lo que haga, hay pacientes que llegan demasiado graves".


Al principio, cuenta, "me sentía La Parca".


De cada 10 pacientes intubados, ocho morían; actualmente, asegura, la mortalidad es menor al 50 por ciento en el INER.


La renuencia a la intubación, por su asociación con la muerte, es mucha, lamenta.


A la anestesióloga también le ha tocado intubar a compañeros médicos.


"Piensas: ‘Yo podría ser el siguiente’"; afortunadamente todos han superado la enfermedad, afirma.


Uno de los momentos más gratificantes, narra, es escuchar una campana colocada frente a la entrada principal del Instituto, cuyo sonido es activado por los pacientes recuperados.


Para su seguridad, la doctora se realiza pruebas de diagnóstico cada mes, hasta ahora el resultado ha sido negativo.


Además, afirma, las ideas paranoides por el temor se han ido disipando.


"Pensaba: ‘Me voy a contagiar; siento un poco de molestia; tengo cefalea’. Conforme va pasando el tiempo he adquirido mayor seguridad".


 


Rechazan intubarse por el miedo a morir 


Aproximadamente 5 por ciento de pacientes con Covid-19 rechaza la intubación por miedo e incertidumbre, pero no hacerlo puede originar la muerte en un alto porcentaje, advierte Carmen Hernández, Hernández, jefa de áreas críticas del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER).


"'(Dicen) no me intubes porque me voy a morir', pero se debe entender que la gravedad es tal que se necesita la intubación", explica.


La intubación, detalla, puede prolongarse hasta mes y medio. "Hay pacientes que han estado intubados hasta más tiempo y los hemos sacado caminando".


Para la experta es crucial que los paciente entiendan que aunque parezca agresiva, la intubación es una terapia necesaria.


"No es imposible salir si no te intubas, no, pero es poco probable", aclara.


La experta indica que hay pacientes que cuando se les explica en qué consiste el procedimiento suelen aceptarlo.


Los que siguen negándose, señala, son personas que no desean atravesar por terapia intensiva; incluso los médicos son un grupo que sabe bien de que se trata el procedimiento, y con mucho conocimiento, tomaron la decisión de no intubarse.


"Hay que explicarles muy detalladamente que su mejor opción de sobrevida es intubarse y si no lo hacen pueden morir en un alto porcentaje", alertó.


La especialista precisa que sin la intubación hay un desgaste de los pulmones, mientras que con el procedimiento pueden estabilizarse.


"Por ejemplo, la persona no está entrenada para correr un maratón, pero a fuerza lo quiere correr; a fuerza lo está corriendo, se va a desmayar. Es algo similar, el pulmón no está preparado para un esfuerzo de ese tamaño y entonces empieza a colapsarse y estirarse, a colapsarse y estirarse y ese movimiento lo inflama y provoca que se ponga muy duro y ya no se pueda respirar.


"La intubación toma a su cargo ese trabajo, ese ejercicio, lo sustituye. El ventilador se encarga de ese esfuerzo y lo pone en reposo".


Por lo que si el paciente tiene una falla respiratoria franca es mucho mejor la posibilidad de sobrevivir cuando se intuba.


"Es un azar, es un volado que lo más probable es que pierdas si no te intubas".


Indicó que la intubación consiste en colocar un tubo en la garganta que invade hasta la tráquea, y es el que finalmente lleva aire a los pulmones, y el cual está colocado en ventilador. Al paciente se le duerme por completo.


"El médico toma la función del pulmón en sus manos manejando el ventilador mecánico".



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