Ciudad de México, 4 de abril de 2025. – En el marco del Día Nacional del Cáncer de Pulmón, autoridades y especialistas en salud reiteran el llamado a la prevención y detección oportuna de esta enfermedad que, tan solo en 2022, registró 8 mil 257 nuevos casos en México y provocó más de 7 mil muertes. Este tipo de cáncer se ubica como el noveno más frecuente en el país y el tercero con mayor letalidad, lo que lo convierte en un problema de salud pública urgente.
El cáncer de pulmón se origina en las células que recubren los bronquios y otras áreas pulmonares como los alvéolos. Los dos tipos principales son el cáncer de pulmón de células pequeñas, estrechamente vinculado al tabaquismo, y el cáncer de pulmón de células no pequeñas, que incluye subtipos como el carcinoma epidermoide, el adenocarcinoma y el carcinoma de células grandes. Este último es el más común entre los pacientes.
El consumo de tabaco sigue siendo el principal factor de riesgo, aunque la enfermedad también afecta a personas que nunca han fumado. La exposición al humo de segunda mano, así como a contaminantes ambientales y sustancias como el amianto, arsénico, cromo, níquel y alquitrán, incrementa significativamente la probabilidad de desarrollar este tipo de cáncer. Además, se ha identificado una mayor incidencia entre adultos mayores, especialmente hombres, con una edad promedio de diagnóstico de 70 años.
Uno de los principales desafíos en el tratamiento del cáncer de pulmón es su detección tardía. La mayoría de los síntomas –como tos persistente, presencia de sangre al toser, dificultad para respirar, dolor torácico, ronquera, dolores óseos o de cabeza– suelen manifestarse en etapas avanzadas, lo que limita las posibilidades de éxito terapéutico.
En esta fecha conmemorativa, instituciones de salud y organizaciones civiles hacen un llamado a la población a estar atentos a los signos de alerta, evitar el tabaquismo y buscar atención médica ante cualquier síntoma persistente. Visibilizar esta enfermedad, fomentar hábitos saludables y fortalecer los programas de detección temprana son claves para reducir su impacto en la salud de las y los mexicanos.