Ciudad de México, 05 ENE.-La intervención militar de Estados Unidos a Venezuela mediante un ataque coordinado contra puntos estratégicos e instalaciones de la milicia que involucró, aproximadamente, a 150 aeronaves, con un objetivo: Nicolás Maduro Moros, es también un mensaje de alerta para México y los demás países de América Latina, incluidos los afines al trumpismo, considera la analista internacional Brenda Estefan.
Observa, además del móvil del petróleo, un trasfondo geopolítico en la acción ordenada por Donald Trump.
Para México, en un año previo a elecciones intermedias y de renegociación del T-MEC, significa que la amenaza reiterada por el mandatario norteamericano desde su segunda campaña al gobierno estadounidense adquiere otro tono que no se debe desestimar, plantea la especialista.
En tanto, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aseguró este domingo que Estados Unidos sabe que “no es una opción” intervenir militarmente en México bajo el argumento de un combate a los cárteles del narcotráfico, a quienes Trump ha responsabilizado por la crisis de salud derivada del consumo de drogas que prevalece en su nación y a los cuales, desde febrero de 2025, los considera organizaciones terroristas, lo cual lo faculta por su país para el uso de fuerza letal en operaciones específicas.
Mientras tanto, en Venezuela, y en quienes han salido de ahí en los últimos años, una pregunta prevalece: cómo retomar la institucionalidad y restablecer la gobernabilidad en un país bajo dos frentes: el chavismo y el trumpismo. Uno, acusado de una crisis humanitaria con alrededor de ocho millones de venezolanos desplazados a nivel mundial; otro, que ha violado la soberanía de un país con el uso de su fuerza militar, con un número de muertes aún no precisadas.
“TODAS LAS SEÑALES ESTABAN AHÍ”
Brenda Estefan, analista internacional, critica la intervención militar de la madrugada del 3 de enero, hecho que, consideró, no era inesperado, pues “todas las señales estaban ahí”, amenazantes, no sólo por el discurso de Donald Trump, sino por la avanzada militar en el Caribe mediante operativos letales contra lanchas, según la narrativa norteamericana, presuntamente utilizadas para el traslado de drogas, lo cual había agudizado la crisis diplomática y militar entre Estados Unidos y Venezuela.
“Hubiese sido muy costoso para Trump retirarse con toda esa presencia militar, lo que implica un despliegue de la naturaleza del que hay en torno a las aguas del Caribe cercanas a Venezuela para después no hacer nada”, expone Estafan sobre la ofensiva de Estados Unidos, que bajo la administración de Trump ha intensificado la denominada “Operación Lanza del Sur”, por la que sólo entre el 30 y 31 de diciembre de 2025 destruyó al menos cinco embarcaciones que consideró sospechosas en aguas cercanas a Colombia y Venezuela.
Por esta acción norteamericana, desde septiembre de 2025 hasta los primeros días de este año se reporta la destrucción de, aproximadamente, entre 35 y 40 narcolanchas, así como más de 110 muertes derivadas de ataques cinéticos letales en el Caribe y el Pacífico.
El gobierno de Donald Trump afirma que los ataques son para inhibir grupos como el Tren de Aragua (TdA), designado organización terrorista al igual que seis cárteles mexicanos del narcotráfico, mientras que organizaciones como Human Rights Watch ya habían cuestionado la legalidad de los bombardeos en el Caribe, además de calificar como posibles “ejecuciones extrajudiciales” algunas acciones de esta ofensiva, debido a la falta de transparencia sobre la identidad de los fallecidos.
“Parecía que sí, que tarde que temprano habría un ataque. No teníamos idea de cómo sería”, insistió Estefan, quien añadió que lo que Estados Unidos llama una captura del jefe de un narcoestado y Venezuela denomina el secuestro del actual líder del chavismo “fue una operación, desde luego, violatoria del derecho internacional, pero quirúrgica en el sentido de que fueron a lo que iban: por Maduro, y lo lograron”.
“Creo que es la confirmación en blanco y negro de lo que ya nos ha anunciado Trump durante todos estos meses: que América Latina vuelve al centro de la política exterior estadounidense, que el tema de las esferas de influencia vuelve a ser lo que rige la política exterior de Washington; que ya no es un tema de la defensa del modelo liberal occidental que se había manejado en las últimas décadas, sobre todo a partir de la caída o del fin de la Guerra Fría, digamos, como que ya no había este injerencismo tan directo”, planteó la especialista.
“Digamos, ya esta idea de que Estados Unidos era el policía de América Latina, como fue en el siglo XIX y en el siglo XX, o la mayor parte del siglo XX, pues se había diluido a partir del 89 después de lo de Panamá y, bueno, hoy regresa”, añadió Estefan.
En entrevista telefónica justo desde Panamá, la internacionalista recordó que lo ocurrido la madrugada del 3 de enero en Venezuela es, precisamente, la primera intervención militar directa de Estados Unidos a una capital latinoamericana desde Panamá en 1989
“Hace justamente 36 años, el 3 de enero, (el general Manuel) Noriega se entregó a las fuerzas estadounidenses después de haber estado durante días en la Nunciatura Apostólica (misión diplomática del Vaticano), ante la invasión de las fuerzas estadounidenses al territorio panameño que inició en el 20 de diciembre del 89. Desde entonces no había habido un ataque militar directo en América Latina y es la primera vez que se da en América del Sur de manera directa. Había habido apoyos a golpes de militares, digamos, en la región, pero no lo que vimos hoy fue un ataque directo de Estados Unidos un país sudamericano”, explicó.
En el caso de Panamá, que Estados Unidos nombró con el código militar “Operación Causa Justa” –esta a por Maduro la llamó “Operación Resolución Absoluta”, el Pentágono estimó 516 panameños muertos –314 soldados y 202 civiles–, más 23 soldados norteamericanos y tres civiles de la misma nacionalidad acaecidos; sin embargo, la cifra es cuestionada por otras organizaciones.
“Y del tamaño, la fuerza, la importancia geopolítica, la posición geográfica tan predominante, digamos, que tiene Venezuela; la población y, desde luego, también el tema de que es el país con las mayores reservas de petróleo aprobadas a nivel global”, destacó Brenda Estefan sobre el contexto en el que ocurre el ataque.
De acuerdo con el Instituto de Energía en Londres, Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, con estimaciones que rondan los 303 mil millones de barriles; cerca del 17% de las reservas globales, concentradas principalmente en la Faja Petrolífera del Orinoco
Estefan cree que el trasfondo de la acción de Trump igualmente es geopolítico, al reafirmar el control sobre la región, ordenar su esfera de influencia, promover gobiernos afines a él y, aunado a ello, asegurar intereses energéticos. Al anunciar la operación militar en Venezuela y el aseguramiento de Nicolás Maduro, el presidente de Estados Unidos reconoció que tendrán acceso a las reservas de petróleo del país sudamericano y que este manejo les dará grandes réditos económicos.
“ALGO TENEMOS QUE HACER CON MÉXICO”
“La amenaza ha estado ahí latente. Desde el principio Trump ha insistido en este discurso de hacer algo con el tema del crimen organizado, y que a la luz de lo que sucede hoy en Venezuela, pues desde luego cobra un nuevo tono”, señala la internacionalista sobre la declaración de Donald Trump: “algo habrá que hacer con México”, apenas después de la confirmación sobre el acto militar en Venezuela.
Cuando Maduro era trasladado hacia Estados Unidos bajo custodia al país del norte, Trump dio una entrevista a Fox News en la que sostuvo que México es gobernado por los cárteles de droga y que la presidenta Claudia Sheinbaum –con quien dijo tiene una buena relación de amistad– les teme.
“Ya hay un precedente de una amenaza que se convirtió en una realidad en un país de la región. Entonces no creo en esta idea de desestimar las amenazas de Trump, de que Trump siempre se echa para atrás, de que no va a hacer nada, que muchos analistas estaban con esa idea respecto a Venezuela. ‘No va a hacer nada, no va a hacer nada, no va en serio, está pactado con Trump’ (decían analistas), yo eso lo escuché por muchos lados”, afirmó Estefan sobre quienes han minimizado el discurso del mandatario estadunidense, en el que también sitúa al lado mexicano.
“No se pueden desestimar los riesgos para la relación México-Estados Unidos. Hay un Donald Trump en la Casa Blanca, que es un personaje impredecible, contrario a lo que muchos decían que se iba a echar para atrás, que no iba a hacer nada en Venezuela, sí lo hizo y este es un año álgido para la relación México-Estados Unidos, porque viene la revisión del T-MEC, porque hay elecciones legislativas en Estados Unidos y porque hay la amenaza constante de que si México no actúa en materia de seguridad, podría haber acciones adicionales”, advierte.
“La Casa Blanca ha insistido en que prefiere la coordinación con México, pero desde luego siempre está condicionado eso a ver que haya resultados, ¿y cuáles son los resultados? ¿cuánto es suficiente para Donald Trump? Eso siempre es una incógnita”, indica la también catedrática en materia de geopolítica en el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE Business School), la escuela de negocios de la Universidad Panamericana.
Este domingo, en breves declaraciones en el municipio de Tula, donde acudió a supervisar obras en la planta coquizadora de la refinería Miguel Hidalgo, la presidenta Sheinbaum aseveró sobre la idea velada de intervención, ahora tras el ingreso militar de Estados Unidos a Venezuela: “Ya saben ellos que esa no es una opción para nosotros, pero que estamos colaborando”.












