Javier Domínguez
27 de enero de 2026 | Tuxtla Gutiérrez
Yolanda Rovelo denunció este martes la odisea médica y el calvario administrativo que ha enfrentado su hijo, Benjamín Díaz Rovelo, de 36 años, quien —derivado de una presunta negligencia del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS)— se encuentra en riesgo de perder una pierna o sufrir un infarto.
En entrevista, la madre explicó que su hijo, paciente con hipertensión, diabetes y bajo tratamiento de hemodiálisis, ingresó el 19 de enero al Hospital General de Zona No. 2 “5 de Mayo” de Tuxtla Gutiérrez por una fractura y ruptura de tendón en la rodilla.
No obstante, el problema se arrastra desde hace dos años, cuando tras una caída en la Ciudad de México, otro hospital del IMSS le aseguró que “no tenía nada”, pese a que —según la familia— presentaba ruptura de dos tendones.
“Él tiene dos años sin caminar. Aunque llegara con la rodilla hinchada y dolores tremendos, nunca fue atendido hasta apenas el 19 de enero”, afirmó Rovelo.
La situación se complicó tras la cirugía. Yolanda denunció que no se les informó qué procedimiento se realizó ni se les entregó parte médico. “Él se fue solito con el camillero”, relató. Aseguró también que el médico tratante asignado posteriormente “no sabía ni qué le habían hecho”, debido a la falta de información en el expediente.
A Benjamín se le practicaron dos lavados mecánicos (19 y 23 de enero) y se tomaron muestras del líquido de la herida. Ante la falta de respuestas, la familia acudió al laboratorio del hospital, donde —según su testimonio— los cultivos revelaron la presencia de estafilococo, bacteria que en lugar de disminuir con el antibiótico prescrito, aumentó.
“Un día no le pasaron medicamento, entonces rompieron el ciclo de la continuidad”, acusó la madre, atribuyendo el agravamiento a esa omisión. También denunció falta de empatía del personal médico y que residentes los calificaran como “gente conflictiva” por exigir atención.
El estado de salud del paciente es delicado. Como enfermo renal con hemodiálisis (lunes, miércoles y viernes), una infección no controlada puede resultar mortal.
“Me duele como su madre. No quiero ver a mi hijo sin una pierna o que me lo entreguen porque ya le dio un infarto”, expresó.
Rovelo señaló además fallas en la administración de sueros y medicamentos, con retrasos de hasta cuatro días. Ante el temor de que la infección alcanzara el hueso, la familia decidió retirarlo del hospital.
“Anoche lo saqué para que no se complique más su estado de salud”, reveló. Actualmente, Benjamín recibe atención médica particular, con los costos que ello implica.
La madre anunció que iniciarán acciones legales y pidió la intervención del director general del IMSS, Zoé Robledo, para que el Instituto asuma los gastos derivados y responda por el trato recibido.
“No es justo que no tengan medicamentos, no es justo que no nos den un trato humanitario”, concluyó.












