LOS DERECHOS humanos, por encima de cualquier práctica cultural: Camacho Velasco

Javier Domínguez

2 de febrero de 2026 | Tuxtla Gutiérrez

El diputado local de Juan Salvador Camacho Velasco, integrante de Morena, destacó la aprobación de una reforma al Código Penal del estado que tipifica y sanciona de manera severa el delito de cohabitación forzada, al considerar que se trata de una práctica que vulnera gravemente los derechos humanos, especialmente de niñas, niños y adolescentes.

Durante la Primera Sesión Extraordinaria del año, el Congreso de Chiapas avaló un paquete de reformas que, de acuerdo con el legislador, fortalecen el reconocimiento del pueblo Akateko, impulsan la justicia social, promueven el desarrollo económico y actualizan leyes en materia de servicio civil y responsabilidades administrativas. No obstante, subrayó que la adición penal contra la cohabitación forzada representa uno de los avances más relevantes.

Desde tribuna, Camacho Velasco fue enfático:

“Nadie puede obligar ni coaccionar, mucho menos a niñas, niños o adolescentes, a vivir con alguien o a imponer una relación. Esta práctica destruye su futuro, arrebata su educación y vulnera su derecho al libre desarrollo de la personalidad”.

La reforma establece penas de 8 a 15 años de prisión para quien incurra en este delito. Además, se incorpora un agravante que aumenta la sanción hasta en una mitad —lo que podría elevar la pena máxima a 22 años y medio— cuando la víctima pertenezca a un pueblo o comunidad indígena o afromexicana.

El diputado explicó que esta disposición busca brindar protección reforzada a grupos históricamente vulnerables y enviar un mensaje claro: los derechos humanos están por encima de cualquier costumbre o práctica cultural que los transgreda.

Finalmente, hizo un llamado a erradicar toda acción que, bajo el argumento de la tradición, atente contra la dignidad de la niñez.

“En Chiapas no toleraremos ninguna forma de violencia contra las niñas, niños y adolescentes. Hoy cerramos definitivamente la puerta a esta práctica, dejando claro que ninguna costumbre está por encima de la ley y que la dignidad humana no se negocia”, concluyó.

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