Internos sufren tratos inhumanos, trabajos forzados y traslados arbitrarios; hay 20 casos documentados
En los Centros Estatales de Reinserción Social (CERSS) de Chiapas persisten prácticas de tortura, tratos crueles y condiciones inhumanas que niegan cualquier posibilidad de reinserción, denunció el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba).
Con base en reportes del Subcomité para la Prevención de la Tortura de la ONU en México, el Frayba advierte que las violaciones a derechos humanos comienzan desde la detención, con golpes y amenazas, y continúan dentro de los penales con hacinamiento, mala alimentación, trabajos forzados y extorsiones.

A pesar del Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura, estas prácticas se mantienen como una constante. El organismo tiene documentados veinte casos de tortura entre 2010 y 2025, incluyendo cuatro cometidos por elementos de la FRIP en Cintalapa, Frontera Comalapa, Tapachula y Tuxtla Gutiérrez.
Internos reportan cateos sin previo aviso, robo de pertenencias, cobro del 10 por ciento por vender productos, castigos mediante traslados injustificados sin expediente, y condiciones médicas precarias. Muchos padecen vómito, dolores estomacales y ansiedad por la mala alimentación y la falta de atención.
El Frayba lamentó el cierre de la Fiscalía especializada y el poco avance de la nueva Unidad contra la Tortura.












