¿Escándalo justificado o golpeteo político?

En la Mira, por Héctor Estrada

Con una fotografía policial filtrada, relaciones públicas inesquivables y una ola de reacciones mediáticas encontradas, el actual director del Instituto de Seguridad Social de los Trabajadores del Estado de Chiapas (ISSTECH), Luis Ignacio Avendaño Bermúdez, terminó envuelto en tremenda controversia que acabó por romper su intencional “paso cauteloso” dentro del nuevo sexenio estatal.

Fue la detención del ex diputado local del Partido Verde Luis González Esponda y su hijo, Josué González Gallardo, capturados por delitos contra la salud y uso de recursos de procedencia ilícita, lo que desató un escándalo en escalada. Pero, ¿qué tenía que ver Avendaño Bermúdez en todo eso? ¿Se trató de vincularlo como estrategia de golpeteo político o realmente había una justificación de por medio?… Y las evidencias parecen darles la razón a ambas especulaciones.

En primera instancia llama la atención la forma -casi simultánea- en que la noticia vinculatoria se propagó por las redes sociales. Se difundió con información del proceso ministerial, pero también con datos y una fotografía de la detención que exponía abiertamente la identidad de los detenidos. 

Pese a ser una fotografía oficial, la imagen filtrada no tenía los parches de censura obligatorios sobre los rostros, como se comparte a través de los comunicados, y la información revelaba con precisión datos personales de los implicados, como si la intención fuese no dejar dudas sobre la identidad de los detenidos y, por lo tanto, sobre su relación laboral con el actual director del ISSTECH.

A todas luces hubo una filtración de datos e imágenes confidenciales que “no huele nada bien”. Sin embargo, la forma -aparentemente malintencionada- no minimiza el interés periodístico sobre el hecho noticioso. Lamentablemente para Luis Ignacio Avendaño, sí existe una vinculación comprometedora, de interés público, con ambos implicados.

Y es que, durante los últimos años, tanto Luis González como Avendaño Bermúdez, se encargaron de hacer pública su estrecha relación y compadrazgo, que traspasó el ámbito privado. Tanto así que, hasta hace sólo unos meses, durante el paso de Luis Ignacio como presidente del Congreso de Chiapas, el hijo de Luis González, Josué González, se desempeñó como asesor personal del propio Avendaño Bermúdez. 

Es decir, que además de ser abierto aliado político y compadre de uno de los detenidos; el otro implicado se había desempeñado como su asesor personal antes de dejar la presidencia del legislativo estatal, hace menos de cinco meses. Por eso, el escándalo, que inició como aparente golpeteo político, no dejó de crecer. 

Pues, si bien es verdad que la detención de ambas personas por delitos graves no determina ninguna responsabilidad legal sobre Luis Ignacio Avendaño, sí abre legítimos cuestionamientos (de interés periodístico o social) sobre sus relaciones políticas o círculos profesionales más cercanos, que bien ameritarían aclaraciones públicas y reconsideraciones personales.

Al final, todo apunta a quedar en un simple escándalo mediático que bien debería servir a otros actores políticos locales para “poner sus barbas a remojar” y reconsiderar relaciones, sore todo, en un nuevo contexto donde las filiaciones o amistades políticas parecen ya no ser garantía de impunidad… así las cosas.

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