MIÉRCOLES 17 DE ENERO, 2018
Saul Zenteno
SAUL ZENTENO
Tuxtla Gutiérrez, Chis
Domingo 05 de Noviembre 2017, 22:50 hrs
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Saul Zenteno | SAUL ZENTENO
Tuxtla Gutiérrez, Chis, a 05 de Noviembre de 2017

¿QUÉ carajos son los Papers y cómo lo arreglamos?

Despierto después de una noche de cervezas y mezcal al escuchar la alarma que olvidé reprogramar. Son las seis de la mañana y con los ojos entrecerrados logro leer que mi newsfeed está inundado con noticias sobre los #PanamaPapers “¿De nuevo? No dejan de salir” me dije y deseé que ésta vez el escándalo girara alrededor de la transnacional que “coyotea” commodities a la que hace unos días renuncié.


Volvía a mi sueño cuando recapacité: hace casi dos años #PanamaPapers era la pesadilla de los Interns en Mossack Fonsenca ahora es Noviembre del 2017. Sin dar crédito a lo que pensaba y creyendo que seguramente no se me había bajado del todo el mezcal de la noche anterior tomé mi teléfono y gafas nuevamente para leer detalladamente:


¿#ParadisePapers? ¡¿Qué carajos?!


El Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) recién había publicado un nuevo conjunto de documentos que revelaban información sobre individuos y empresas que utilizan “Guaridas Fiscales” para evadir impuestos -también conocidas como “Paraísos Fiscales” porque algún babieca en el S. XX no supo traducir tax haven (guarida fiscal) y pensó era más apropiado traducir Heaven (Cielo), pero esa es otra historia-.


Mis grupos de Whatsapp y cuentas de correo electrónico estaban reventados con notas, comentarios, memes sobre la noticia, comunicados de prensa y convocatorias a junta inmediatas. Ya no sabía si el dolor de cabeza era por la cruda o por la cantidad de trabajo para el próximo mes, necesitaba otra ronda de mezcal y apenas eran las seis de la mañana.


“Pero ¿por qué carajos tanto drama? Evadir impuestos es normal ¿no?” pensó más de una persona al leer el nuevo tren del mame periodístico. “Además, lo que hacen firmas de consultoría legal y fiscal no es un delito ¿o sí?” dicen mientras sus conciencias comienzan a indicarles que podría existir una diferencia entre “ilegal” e “ilícito”.


Las “estrategias fiscales” y “manejo de activos/riqueza/fondos” son servicios ofrecidos por firmas de abogados y contadores a empresas e individuos para maximizar las ganancias de sus actividades, disminuir su base gravable y así pagar menos o nulos impuestos. No sé por qué mi experiencia también incluye empresas transnacionales demandando al gobierno después de usar estas estrategias para cobrar saldos positivos ficticios en impuestos, en otras palabras, el SAT termina pagándole a estas transnacionales.


El problema no son empresas como Pepe & Toño que intentan disminuir su base gravable o tu tía la que tiene un restaurante sin estar registrada como contribuyente ante el SAT. El problema son las prácticas de abuso fiscal, corrupción y otros crímenes cometidos en muchos países por empresas transnacionales, grandes bancos y firmas de asesoría contable y legal que operan aprovechándose de las fallas hasta ahora en la alineación de las políticas de regulación y recaudación fiscal en diferentes jurisdicciones.


Es así como en todo el mundo las transnacionales generan pérdidas a los gobiernos por más de 500 mil millones de dólares anuales y también como individuos de todo el mundo con riquezas en el extranjero provocan pérdidas a gobiernos por otros 200 mil millones de dólares cada año, de acuerdo a Justice Tax Network. Si las pérdidas fiscales generadas por transnacionales fuesen un país sería tan rico como Suecia, Suiza, Singapur o Bélgica mientras que las pérdidas generadas por individuos igualarían a Dinamarca. Combinadas representarían una potencia económica mundial emergente del mismo tamaño que Colombia o los Emirátos Árabes Unidos, el mismo país que se da el lujo de sabotear a la industria petrolera y al que ves inundar cuentas de Instagram con automóviles deportivos con baños de oro sólido. Sería cuestión de años para que viésemos a esta economía combinada ingresar al G20.


¿Qué podemos hacer?


Aunque la academia y los medios han tomado un interés creciente en el tema, resulta apenas mínimo. Hablamos de un número de instituciones académicas que podemos contar con los dedos de una mano y de organizaciones de la sociedad civil como Tax Justice Network, Action Aid, el UN Major Group for Children and Youth y otras pocas que realizan cabildeo e investigación de alto nivel para atender esta problemática. Mucha investigación es requerida para calcular las pérdidas en cada país y para influir en los políticos que toman estas decisiones en el ámbito global mientras se lidia con los mounstros corporativos, bancarios, sector privado y grupos de cabildeo contrarios. El panorama es todo menos alentador.


Sin embargo, existen triunfos en los últimos años que nos hacen creen en estrategias que podrían funcionar. Estas organizaciones proponen una conferencia en Naciones Unidas para atender el tema, la creación un Órgano de Fiscalización Global y la implementación de una plataforma de políticas conocida como el ABC de la transparencia fiscal (por sus siglas en inglés):


  1. Intercambio automático de información fiscal entre jurisdicciones.

Esto es algo que comienza a suceder, pero aún excluye a la mayoría de países de renta baja y media mientras que algunas de las guaridas fiscales más grandes, como Estados Unidos, no contribuyen a esta iniciativa.


  1. Transparencia sobre la verdadera titularidad de los beneficiarios

Se necesitan registros públicos en cada país de las personas de carne y hueso que controlan y poseen empresas, fundaciones y fideicomisos para eliminar las transacciones anónimas que constantemente se encuentran en el corazón de los abusos fiscales y otras formas de corrupción y crímenes.


  1. Reportes económicos de las transnacionales por país

Se necesitan en el dominio público para conocer en qué lugares declaran sus ganancias y pagan impuestos para hacerles rendir cuentas sobre las diferencias generadas por el traslado de beneficios (profit shifting) y asegurarse de que jurisdicciones como Países Bajos, Islas Caimán o Luxemburgo sean forzadas a detener las prácticas abusivas que hacen esto posible.


La lucha contra las guaridas fiscales se parece más a un maratón que a un sprint. Sin embargo, los efectos de la evasión fiscal impactan diaria y directamente en países de renta media y baja a través de la omnipresente y eterna excusa “no disponibilidad de recursos” que se utiliza para no proveer servicios básicos de calidad como salud y educación o el desarrollo de infraestructura crítica.


Mientras continuemos escuchando la pregunta ¿qué carajos son los papers? y sin comprender cómo impactan la vida de grupos vulnerables como las mujeres y la juventud, seguiremos escuchando sobre peligrosas políticas de austeridad en todos los niveles de gobierno debido a la “adquisición de deuda por insuficiencia de recursos en administraciones anteriores” que castigan a la ciudadanía y no tocan un pelo a las transnacionales.


Por lo pronto, con un mezcal en mano, escribo un artículo más con la esperanza de que más personas se unan a la lucha contra las guaridas fiscales para, de una vez por todas, obligar a nuestros gobiernos a coordinarse e implementar políticas de recaudación fiscal efectivas a las transnacionales que deriven en un beneficio tangible, de unos cuantos miles de millones de dólares, y no políticas de recaudación fiscal que sofocan al núcleo familiar y derivan en mediocres cientos de millones de pesos.





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