LUNES 23 DE OCTUBRE, 2017
Opinión
JONATHAN GARCÍA
Querétaro, Qro.
Domingo 18 de Septiembre 2016, 23:48 hrs
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Opinión | JONATHAN GARCÍA
Querétaro, Qro., a 18 de Septiembre de 2016

Entrevista a Carmen Boullosa

Seguido de prolíficos acontecimientos en su carrera, como son las publicaciones de El libro de Ana (Alfaguara, 2016), Narcohistoria (Boullosa, Carmen y Wallace, Mike, Taurus, 2016), Hamartia (o Hacha.) Poemas. (Universidad Autónoma de Nuevo León y Ediciones Hiperión, 2015) y Texas (Alfaguara, 2013), en los que ha reflexionado y abordado la historia de México, conflictos, narcotráfico, Boullosa ha hecho una parada en el trascendente Hay Festival, en su edición en América en Querétaro, Querétaro. Su obra y constantes colaboraciones en la prensa, hacen uso constante de la historia, de la mitología, de la revolución, de los intelectuales de México. En entrevista para El Sol de Chiapas, la escritora se ha referido a la historia como recurso y pulsión mexicana de una generación, que ha estado en el país como un tiempo cíclico, delante de nosotros y no atrás.


Durante el primer fin de semana de septiembre, Querétaro fue sede de un importantísimo festival para la cultura y las artes a nivel internacional. A la urbe que crece a pasos agigantados de la mano de un par de municipios, le hacía falta despegar y darse a conocer por tal suceso en la materia, ser escaparate en otros rubros diferentes a los industriales. Carmen Boullosa, fue una de las invitadas al festín. La autora de Antes (Premio Xavier Villaurruttia), ahí entrevistó al Premio Nobel, J. M. G. Le Clezio, habló sobre la violencia de México y el narcotráfico.


Jonathan García: Carmen, ¿hay una relación entre el escribir sobre la historia y el revisarla y al mismo tiempo, ponerla sobre el plano actual? Tienes una relación entre revisarla, recurres mucho.


Carmen Boullosa: Hacerla presente…


JG: ¿Qué te deja a ti el hecho de hacerlo? Pienso en traer a colación al mundo -de nuevo- todo lo que ha sido Ana Karenina, de Leon Tolstoi, y también en la prohibición de las drogas -de acuerdo a una reseña de diario El País- con Mike Wallace; como cuando dices “[p]ara el Porfiriato, la dictadura de Porfirio Díaz que se extendió de 1876 a 1910, la marihuana ya era la droga predilecta de la clase baja y los opiáceos de la alta.” Luego están tus evocaciones a la mitología, que lo haces recurrentemente de manera magistral; el cine, los cuentos, a los clásicos, Cervantes, que estuve revisando, la Antígona y la analogía a nuestros activistas de esta guerra contra el narco. Entonces, ¿cuál es la relación que hay para Carmen Boullosa sobre poner a la historia en el plano actual?


CB: Yo creo que es una pulsión mexicana, tengo la percepción de que en México todavía -para mi generación, no sé si para las nuevas- pero para mi generación el pasado no era algo tan del pasado; o sea nos contábamos nuestra propia historia y cada día caía Tenochtitlan, y cada día habíamos perdido esa batalla. Y luego nos pasó en vivo, en mis ojos tiraron los palacios coloniales del centro histórico para dejar desnudo el templo mayor y cada día el templo mayor crecía un poco, ya no tenían peso encima las ruinas, entonces cada año crecieron dos centímetros y medio, y la sensación de que ese pasado que quedaba bajo tierra, cada día subía y estaba más presente, vivo, siempre vivo. Entonces tengo la sensación de que mi recurrir al pasado, estar en el pasado, estar en el presente, es simplemente una pulsión natural todavía de mi generación, de que el pasado no estaba atrás.


JG: Está ahí, digamos, quizás, no sé si persiguiéndonos…


CB: Es tiempo cíclico, un tiempo cíclico, una idea del tiempo que no es vertical sino cíclica, y tengo la percepción de que -yo no creo haber sido yo la única- de que era algo colectivo, algo no dicho, digamos, involuntario y vivido, ese pasado que estaba adelante de nosotros, no atrás. Yo no oía decir “México es el país del futuro”, aunque fuéramos un país de jóvenes. Lo que teníamos era un pasado formidable, y teníamos mucho optimismo, entonces parecía que el pasado se extendía como una cosa formidable y también como una fatalidad, las dos cosas. Entonces creo que no es una cosa personal.


Ahora, a mí sí me encanta la historia, me encanta leer la historia, me encanta repensarlo, pero creo que todo es una pulsión, originalmente es una pulsión que no es personal.


JG: Ya me contaste qué te deja como Carmen Boullosa, pero ¿qué nos deja a tus lectores? ¿O qué nos debe de dejar? Por ejemplo, a mí me deja mucha riqueza y muchas ganas de seguir escribiendo, leyendo. Tengo en stand by muchas cosas, por ejemplo, Antes, la tengo reservada para una lectura a una edad más madura, me refiero a tu novela.


CB: Antes no tiene historia, no sé, yo creo que cada libro tiene su propia vida diferente, pero los libros que tiene temas que están situados en un pasado jugando con un presente, como Llanto, El Libro de Ana, La otra mano de Lepanto, creo que lo que deben dejarle al lector o lo que posiblemente dejan al lector es repensar el pasado, porque el pasado nunca nos deja, y si no nada más es una carga. Entonces repensarlo, volverlo a tocar, volverlo a peinar…


JG: A abordarlo, ¿no?


En algún momento específico de 2005 le dijiste a El País que -sobre una novela, La otra mano de Lepanto-, y que acabas de comentar, “No es sólo una novela histórica porque no trataba de hacer arqueología de los hechos, sino de observar a los personajes literarios de Cervantes en su época, pero con los ojos de una mujer de nuestro tiempo.” Vuelvo a insistir en la historia. Y en El Universal lo hiciste varios años, o sea, cine, episodios de México una y otra vez, que es fabuloso.


JG: Carmen, ¿Por qué la Karenina?


CB: Bueno, la Karenina fue un azar, releer la novela de Tolstoi, y ya caída en el azar de esta relectura, esta lectura deliciosa, es un personaje muy importante, formidable. Tolstoi es un gran escritor y escritor de personajes, porque hay escritores que son de otro… (sic). Pero él sabe, es un maestro de personajes y es un personaje irresistible. Sobre todo, lo que quise hacer fue rescatar su libro perdido, lo merecía ella.


JG: Carmen, sobre México, en 2005 también dijiste “ha habido un decaimiento de todo y creo que fue porque ganó la derecha; si hubiese ganado la izquierda probablemente no hubiésemos vencido la corrupción en la primera vuelta, pero hubiésemos vencido vicios de nuestro comportamiento social.” ¿Aún ves alguna posibilidad de cambiar escenarios en la izquierda mexicana? A mí me cuesta trabajo.


CB: ¡Híjole! A mí también me cuesta muchísimo trabajo porque se ha podrido la izquierda, los partidos de izquierda, no los movimientos de izquierda, y además de que sí es imperativo un repensar las políticas que han dejado sin educación, con mala salud pública, sin acceso a los bienes que debieran ser colectivos a la mayoría de la gente, además de eso, pues la violencia y la corrupción son algo terrible. Se necesita algo de emergencia en el país ahora y no veo que ningún partido de izquierda lo tenga, y lo digo con toda honestidad, no veo ni la honesta estructura ni tampoco los planes que podrían sacar al país de esta tragedia, en la que está, estamos viviendo una tragedia y la verdad me da mucho pesar, me encantaría poder tenerle fe a alguno de los partidos o fe a alguno de los líderes. Yo no veo quien tenga la mirada entera para solucionar los problemas, porque el problema grave de México no sólo es la inequidad, no sólo es la corrupción… Necesitamos una política de emergencia.


JG: Cito “La patria se escondía de sus vigilias, se hacía guaje” (La patria insomne, Hiperión, 2011), y agrego: Donald Trump.


CB: ¡Ay, bueno!


JG: Porque la patria se acaba de hacer guaje.


CB: Eso es un ridículo y es un error enorme, diplomático, político. De veras que parece su propio enemigo el señor Peña Nieto. Pero Trump no está solo; yo dividiría ese asunto diferente, Trump habla de construir un muro, y yo no sé si ya lo sabe pero nosotros ya construimos un muro con nuestras propias personas, va un muro de 160, 000 cadáveres aceptados por el Estado Mexicano, más los que se han acumulado en lo que va de este sexenio, y un muro en el que también tendríamos que acumular a los desaparecidos, es un muro de cientos de miles de cadáveres que México ha levantado para respetar una política americana, la política de la prohibición.


JG: Y enterrado en fosas, que también lo has comentado tú.


CB: Y enterrados en fosas y enterrados sin nombre y apellido, abandonados… Y la mayor parte de ellos jóvenes varones. Es una cosa espantosa. Y ese es el muro que nosotros hicimos para respetar una política americana, y además en otras partes ya hay muro, así que qué no me vengan con que van a construir un muro porque ya lo hicimos con lo que es más preciado para el país, que son vidas humanas.


JG: Hace poco leí Visión de Anáhuac y otros ensayos, de Alfonso Reyes, que me parece que son indispensables por que se olvidan ¿no? Ortega y Gasset que no es mexicano, Lope de Vega, tu recientemente lo abordas, ahora Quevedo mexicano que también lo has releído y lo traes a colación, ¿no? Alfonso Reyes que debe ser imprescindible para un lector, Castellanos… Está Amado Nervo, que también lo has vuelto a evocar.


CB: Tenemos muchísimo capital literario, tenemos una memoria formidable, A Nervo, a Reyes, a Paz, a Nelly Campobello, a Rosario Castellanos… Todos, son una delicia. Tenemos muchos autores mexicanos maravillosos, a los debiéramos considerarlos nuestro recurso moral.


JG: Y una gran mayoría adentrados en la política.  A pesar de las reservas que la gente e intelectuales y quizás algunos snobs tiene frente a, por ejemplo, Bolaño, que no es mexicano, pero que digamos se han consolidado, o frente a Vasconcelos, toda su obra literaria y su política en el país. La gente guarda reservas a ellos, ¿no? Por ciertas situaciones.


CB: Está bien, porque hay que poner miradas críticas. Porque digamos Vasconcelos que nos regaló las normales rurales, nos regaló muchas cosas al país, sin Vasconcelos no tendríamos los murales de Diego Rivera, no tendríamos los murales de Orozco, no tendríamos todo ese programa de educación, no tendríamos cosas, pero después Vasconcelos se volvió un personaje muy problemático con sus filias, sus amores... Entonces todos son figuras que también hay que ver con mirada crítica, pero son nuestro recurso moral, igual. Hay que leerlos y saberlos criticar, también, claro.


JG: ¿Ahora qué leer Carmen Boullosa, en qué escritores se refugia?


CB: Estoy leyendo a Le Clezio, porque lo voy a entrevistar hoy. Lo he encontrado maravilloso. […] [E]s una caja de sorpresas.


JG: ¿Por qué es una caja de sorpresas?


CB: Porque es una obra que empieza con la experimentación verbal, con el desencanto de la vida, y una obra que se transforma con su estancia en Bangkok, en México, y se transforma aún más entre una tercera etapa después de que vive con los emberas en Panamá, y es extraño como él encuentra el futuro de su propia literatura, la luz del optimismo viviendo entre los más marginados del planeta. Vivió con ellos mucho tiempo. La obra pasa por unas transformaciones muy especiales y al final de su obra se vuelve también el personaje principal de su propia vida, entonces cómo llega a su propia vida un autor después de haber tocado todos eso… Es un narrador muy delicioso.


JG: Nos has compartido en diferentes presentaciones y encuentros, y considero que este año ha sido también prolífico para tu carrera. ¿Qué sigue de este año, qué sucederá en los últimos meses de 2016?


CB: Bueno, en realidad yo diría este año ha sido un poco difícil para escribir porque salieron dos libros, y eso roba mucho tiempo a un escritor. Es parte del trabajo del escritor, la promoción de libro, pero no me he podido concentrar… Estoy deseando ver llegar un verano desconectada del mundo para sentarme a trabajar, sentarme a escribir.


JG: Cosas que seguramente tienes ya en el tintero.


CB: Sí, ya tengo una novela a la mitad y tengo un libro que tengo años trabajando, de retratos de autoras, también. 





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